martes, 20 de agosto de 2024

73.- CICLO B. DOMINGO 21 DEL TIEMPO ORDINARIO. 25.08.2024

 

Tú, Presencia como el aceite en una comida sabrosa.

Tú, Presencia como el agua que calma la sed de nuestro corazón.

Tú, Presencia como el alimento inacabable.

Tú, Presencia como el amor sobre todo amor.

Tú, Presencia como el ancla en nuestras tormentas.

Tú, Presencia como el artesano de lo mejor que nos puede pasar.

Tú, Presencia como el bálsamo suave para nuestras heridas.

Tú, Presencia como el brío de toda maduración de las mejores capacidades humanas.

Tú, Presencia como el desencadenante de todos los deseos de cuidar la vida, toda vida, en todo lugar.

Tú, Presencia como el destello que nos hace comprender lo importante de la realidad.

Tú, Presencia como el fermento en nuestra masa.

Tú, Presencia como el fuego que arde en el corazón de todo ser humano.

Tú, Presencia como el fulgor en nuestro más íntimo interior.

Tú, Presencia como el fundamento ante la dureza de la vida.

Tú, Presencia como el horizonte de confianza.

Tú, Presencia como el hoy de Dios.

Tú, Presencia como el impulso de toda buena acción.

Tú, Presencia como el misterio insondable de nuestra contemplación.

Tú, Presencia como el olor del pan recién hecho en casa.

Tú, Presencia como el perdón sobre todo perdón.

Tú, Presencia como el poder de lo real

Tú, Presencia como el que limpia nuestro corazón.

Tú, Presencia como el que nos cuida por amor, por amar.

Tú, Presencia como el que nos enseña a mirar con Dios mira a los seres humanos.

Tú, Presencia como el rocío en los feraces campos de cultivo.

Tú, Presencia como el sabor de la comida de nuestra infancia.

Tú, Presencia como el viento de las marismas.

Tú, Presencia como el vigor de todas las energías del universo.

Tú, Presencia como la brisa del atardecer que nos llena de esperanza.

Tú, Presencia como la caricia de una madre.

Tú, Presencia como la chispa de lo divino en toda experiencia de la belleza.

Tú, Presencia como la clave de la paz en la convivencia humana.

Tú, Presencia como la compañía infalible en nuestra humanidad.

Tú, Presencia como la esencia de la armonía de la comunión de mentes y corazones.

Tú, Presencia como la estrella polar en nuestros desiertos.

Tú, Presencia como la fuente de toda la belleza de la vida.

Tú, Presencia como la fuerza de nuestros compromisos.

Tú, Presencia como la garantía de todo bien.

Tú, Presencia como la gracia de toda la gracia.

Tú, Presencia como la intuición que hace visible lo mejor de la humanidad.

Tú, Presencia como la luz del amanecer para las aves del campo.

Tú, Presencia como la palabra de aliento permanente.

Tú, Presencia como la raíz de lo mejor de cada uno.

Tú, Presencia como la sal de nuestra vida cotidiana.

Tú, Presencia como la salvación más allá de cualquier intuición humana.

Tú, Presencia como la savia en los árboles de toda especie.

Tú, Presencia como la serenidad en nuestros desconciertos.

Tú, Presencia como la sonoridad de los silencios creyentes.

Tú, Presencia como la ternura frente a la amargura de la existencia.

Tú, Presencia como la vitalidad de toda vida.

Tú, Presencia como las semillas de vida frente al nihilismo.

Tú, Presencia como lo más humano de nuestra humanidad.

Tú, Presencia como lo más real de la realidad.

Tú, Presencia como solo sabe estar Dios entre los hombres.

Tú, Presencia donde estamos implantados.

Tú, Presencia donde somos, nos movemos y existimos.


carmeloampelio@gmail.com 

 

miércoles, 14 de agosto de 2024

72.- CICLO B. DOMINGO 20 DEL TIEMPO ORDINARIO. 18.08.2024


 

PALABRAS DE VIDA ETERNA

 

 

Entre nuestros naufragios biográficos,

Tú, la Palabra de la vida eterna.

Aunque, aún, muchas veces sea de noche y tengamos frío.

 

Ante la disolución en el nihilismo,

Tú, la Palabra que fundamenta y da esperanza.

Aunque, aún, muchas veces pareciera que vivamos desvertebrados.

 

Entre las nieblas heladas de la soledad,

Tú, la Palabra de la comunión de vida.

Aunque, aún, muchas veces nos sintamos solos, muy solos.

 

Ante el absurdo que endurece la mirada,

Tú, la Palabra luz de luz.

Aunque, aún, muchas veces las palabras de los que nos decimos creyentes nos desconcierten.

 

Entre tanto miedos de cuerpo y alma,

Tú, la Palabra que acoge con infinita ternura.

Aunque, aún, muchas veces nos sintamos perdidos en el desconcierto ruidoso que vivimos.

 

Ante la irracionalidad que busca manipularnos,

Tú, la Palabra que nos indica el camino de la cordura y las certezas.

Aunque, aún, muchas veces nos dominen los diablos de las incoherencias.

 

Entre las soledades del fracaso vital,

Tú, la Palabra de la presencia que salva al final de los finales.

Aunque, aún, muchas veces nos sentimos especialmente vulnerables.

 

Ante el endurecimiento del alma,

Tú, la Palabra que nos anuncia la ternura sin fin.

Aunque, aún, muchas veces no sabemos ni amar ni dejarnos amar.

 

Entre tanto y tanto ruidos de malogrados,

Tú, la Palabra que nos rescata de este áspero mundo.

Aunque, aún, muchas veces nos duele demasiado vivir los tiempos que nos tocan.

 

Ante tanta insensibilidad,

Tú, la Palabra que es el amor primero y último.

Aunque, aún, muchas veces apartamos la mirada ante las necesidades de los que tenemos cerca.

 

Entre la selva de narcisismos,

Tú, la Palabra que nos enraíza en la autenticidad.

Aunque, aún, muchas veces nos disfrazamos en el circo de las vanidades que nos circunda.

 

Ante tanto sinsentido,

Tú, la Palabra que nos indica el norte.

 

Entre el cansancio cotidiano,

Tú, la Palabra que nos descansa.

 

Ante las patrañas omnipresentes,

Tú, la Palabra que nos reviste de verdad.

 

Entre las quiebras del lenguaje,

Tú, la Palabra auténtica.

 

Entre la aceleración desquiciada,

Tú, la Palabra que nos centra en lo esencial,

 

Entre tanta avidez insaciable,

Tú, la Palabra que nos alimenta para siempre.

 

Entre el caos de la afectividad,

Tú, la Palabra que nos ama tal cual somos.

 

Ante tantas paparruchas,

ante tanta relación tóxica,

ante tanta mentira rampante,

ante tanta ambición sin escrúpulos,

ante tanto “sálvese quien pueda”,

ante tanta codicia normalizada,

ante tanta falsificación,

ante tanta injusticia…

 

Tú, Señor Jesús,

la Palabra que nos acompaña,

la Palabra que nos orienta,

la Palabra que nos humaniza,

la Palabra que nos diviniza.

 

Amén. Aleluya.

 

 

carmeloampelio@gmail.com 


71.- CICLO B. DOMINGO 19 DEL TIEMPO ORDINARIO. 11.08.2024

   

SED BUENOS


Señor Jesús, quisiéramos ser constructores de tu reino.

Que hablemos bien de los demás.

Que reaccionemos con creatividad e inteligencia ante la negatividad.

Que colaboremos con el bien que nos encontremos.

Que seamos síntoma de la vida nueva que ya ha empezado.

 

Señor Jesús, quisiéramos ser sembradores de tu vida.

Que tengamos pureza de mirada.

Que seamos persistentes en la alegría que nace de la confianza.

Que cuidemos la armonía en todos los ámbitos de nuestra vida.

Que seamos un indicio de tu reino que ya ha comenzado.

 

Señor Jesús, quisiéramos ser hombres y mujeres para los demás.

Que nuestro propósito en la vida sea la santidad y a justicia.

Que la amabilidad sea una constante en nuestras presencias entre los demás.

Que seamos personas que están abiertas y escuchan al que tengamos delante.

Que hablemos como un signo de eficaz de tu presencia en el mundo.

 

Señor Jesús, quisiéramos ser personas que generan paz y serenidad habitualmente.

Que mostremos gratitud constantemente.

Que nos mostremos humildes en el éxito y el fracaso.

Que mostremos desapego real frente a tanta y tanta avidez en el tener, en el aparentar.

Que seamos una expresión de lo mejor de la humanidad.

 

Señor, no dejes que el mundo nos endurezca.

Señor, no dejes que el dolor nos haga odiar.

Señor, no dejes que la amargura nos robe la dulzura.

 

Señor, que a pesar de los pesares

nos comportemos como hijas e hijos de Dios

porque creemos que este mundo es un lugar hermoso.

 

Amén.

Aleluya.

 

 

 

carmeloampelio@gmail.com  

70.- CICLO B. DOMINGO 18 DEL TIEMPO ORDINARIO. 04.08.2024

… NO TENDRÁ SED JAMÁS

 

Señor Jesús, Tú eres la presencia de la Vida,

el fundamento de nuestra existir,

la garantía, misteriosa, de que la muerte material

es palabra penúltima a pesar de los pesares.

 

Señor Jesús, Tú eres la presencia del don de la Vida

que nos confirma que ni la decadencia

ni la destrucción

definen nuestras breves biografías humanas,

a veces demasiado humanas,

a veces demasiado rotas,

a veces demasiado acortadas.

 

Señor Jesús, Tú eres la presencia

del misterio de la Vida

en nuestro caminar,

en nuestro transcurrir,

en nuestro convivir

con tantos huecos de soledad,

con tantas preguntas que nos dañan

y no sabemos responder,

con tanta sed que no encuentra alfaguara

en las extrañas ciudades

que nos toca soportar.

 

Señor Jesús.

Ante la pérdida inesperada,

Tú, presencia que consuela.

Ante la inseguridad de lo desconocido,

Tú, presencia que regala esperanza.

Ante el dolor y la impotencia,

Tú, presencia fuerte que nos sostiene.

Ante la oscuridad y el no saber,

Tú, fuente de luz suficiente que nos puede iluminar.

Ante la labilidad de nuestra condición,

Tú, energía de fondo que recrea y enamora.

Ante las inevitables heridas mortales,

Tú, fuente constante de serenidad primera y última.

Ante el miedo que nos congela los huesos,

Tú, el resucitado nos convocas al Reino de la Vida.

 

Sí, Señor, creemos que Tú eres el Cristo.

Creemos que eres la Resurrección y la Vida,

a pesar de las amputaciones que nos arrugan

el rostro,

las ganas de vivir

y el corazón.

 

Porque, al fin,

en la raíz,

en lo hondo,

en el silencio de los silencios

Tú, amor sobre todo amor.

Tú, luz desde dentro,

desde lo mejor fascinante de nosotros.

Tú, Vida sobre toda vida.

Tú, lumbre

que fundes tu fuego con nuestro fuego.

 

Señor Jesús

envíanos tu Espíritu

para que sigamos confiando en la realidad,

en ti,

en la vida,

siempre.

Aunque la sombra de la muerte

nos arañe, infectándonos,

paralizándonos,

mutilándonos.

 

Señor Jesús.

tenemos fe.

Pero aún sufrimos.

¡Auméntanos la fe!

¡Auméntanos la confianza!

¡Auméntanos lo mejor que hay en nosotros,

tu presencia que nos hace vivir,

tu presencia que nos humaniza,

tu presencia, Señor Jesús, que nos santifica!

 

Tú, Señor Jesús, que tuviste

tanta sed como nosotros.

Tú, Señor Jesús, que tuviste

tanto miedo como nosotros.

Tú, Señor Jesús, que rezaste

como pudiste.

Como nosotros.

Hoy.

En estos extraños tiempos

por los que nos toca transcurrir.

 

carmeloampelio@gmail.com 


jueves, 25 de julio de 2024

69.- CICLO B. DOMINGO 17 DEL TIEMPO ORDINARIO. 28.07.2024

 EL CRISTIANISMO SE COME


Señor Jesús, por ti sabemos que los cristianos estamos llamados a dar de comer a los que tienen hambre y sed desde hace demasiados siglos, desde hace demasiadas injusticias, desde hace demasiadas barbaries.


Señor Jesús, nos llamas a acompañar a los que tienen hambre y sed de sentido, de significado, de sensibilidad.


Señor Jesús, estamos llamados a alimentar a los que viven en hambre y sed de humanidad, de justicia, de santidad.


Señor Jesús, por ti sabemos que estamos llamados a servir a los heridos en cuerpo y alma… que estamos llamados a cuidar al que es vulnerable y frágil… que estamos llamados a estar a favor de la vida humana de toda vida humana siempre, sin excepción, esperanzadamente a pesar de tanto vacío, a pesar de tantos traumas, a pesar de tanta dureza de corazón. 


Señor Jesús, que seamos audaces y valientes en esta misión de proteger a los desfavorecidos, a los que están perdidos, a los sufrientes sea cual sea su dolor, sea cual sea su herida, sea cual sea la barbarie que sufran en medio de estos tiempos que nos amedrentan, nos asustan, nos paralizan.


Señor Jesús, no hay recetas infalibles para el cuidado de la vida en esta cultura enrarecida que nos cansa, nos desconcierta, nos aturde.

Señor Jesús,  no hay fórmulas mágicas para el cuidado de la fraternidad en esta cultura tan individualista. tan polarizada, tan poco razonable. 

Señor Jesús, no hay tutoriales simplones para los caminos de crecimiento humano, para los caminos de crecimiento religioso, para los caminos de crecimiento espiritual en estos tiempos que nos intimidan, nos impregnan de miedo, nos sobrepasan. 


Señor Jesús, por ti sabemos que no hay atajos. Por ti sabemos que se trata de darse, se trata de desvivirse, se trata de compartir lo que somos, lo que tenemos, lo que deseamos de todo corazón. 

Señor Jesús, se trata de llevarte, de decirte, de sembrarte, de encarnarte con creatividad, con pasión, con autenticidad. 

Sabemos que es alimento palpable para la vida, para la libertad, para la comunión a través de nuestras presencias y nuestras acciones, a través de nuestras palabras y nuestras interpretaciones, a través de nuestros trabajos y nuestras familias.


Señor Jesús, por ti sabemos que el cristianismo se come, se deja comer y da de comer…


Señor Jesús, haznos servidores amables, humildes, incluyentes. Haznos alimento de la nueva humanidad que contigo empezó y que hunde sus raíces en el inicio de los tiempos… Haznos síntomas de la vida nueva que contigo comenzó y que se plenificará misteriosamente, amorosamente, santamente al final de los tiempos. 


Señor Jesús, haznos como Tú, servidores de la vida.


carmeloampelio@gmail.com 


jueves, 18 de julio de 2024

68.- CICLO B. DOMINGO 16 DEL TIEMPO ORDINARIO. 21.07.2024


TE PREOCUPAS POR NOSOTROS
 
Señor Jesús, sabemos que te preocupas de nosotros.
Misteriosamente,
tu presencia,
tu impulso,
tu comunión
nos fundamenta
y nos hace arder en tu amor,
ese amor que es la energía infinita del universo.
 
Señor Jesús, eres la luz que puede saciar
las mentes y los corazones de todos los seres humanos
en su sed de santidad y justicia.
Hoy necesitamos mucha lucidez y nuevos caminos
para crecer en mística y en fraternidad
en estos tiempos extraños que nos tocan vivir.
Danos valentía para abrirnos a la creatividad y a la libertad,
a la entrega y a la confianza
entres tantas cruces de caminos absurdos y oscuros.
 
Señor Jesús,
protégenos frente al desánimo
con tu fuerza de vida.
Protégenos frente a los miedos
con tu valentía profética.
Protégenos frente a nuestros autoengaños
con tu exigencia de autenticidad,
con tus preguntas que nos atraviesan el corazón,
con tu fuego santo que nos purifica.
 
Señor Jesús,
entre tantos corazones rotos y mentes desconcertadas,
entre tantos desfondamientos y soledades,
entre tantos sufrimientos y tensiones
sabemos que eres el mejor refugio posible.
Señor, transfórmanos en personas acogedoras
que transmiten paz y confianza en el ser humano
y en sus procesos de crecimiento y maduración.
a pesar de tantos pesares en contra.
 
Señor Jesús,
despierta con poder la fuente de vitalidad inmensa
que es tu presencia
en nuestra intimidad más humana.
 
Señor Jesús, haz que seamos las manos que cuidan,
la mirada que siembra misericordia,
la fraternidad que hace que surja lo mejor de cada uno.
 
Señor Jesús,
esperanza sobre toda esperanza,
luz de toda luz,
amor sobre todo amor
a tiempo y a destiempo…
regenera nuestras fragilidades e incertidumbres
en manantiales de vida,
en energía creativa,
en increíbles capacidades de ternura y cuidado
que es lo que el mundo necesita.
 
Señor Jesús, por ti podemos
esforzarnos con sentido,
rezar con autenticidad,
cumplir nuestra misión
para la que nos eliges:
ser auténticamente seres humanos
para los demás.
 
Amén. Aleluya.

 

carmeloampelio@gmail.com  

 


jueves, 11 de julio de 2024

67.- CICLO B. DOMINGO 15 DEL TIEMPO ORDINARIO. 14.07.2024

ENVIADOS


Señor Jesús, nos envías a la misión.
Siempre lo haces: nos quieres luz del mundo.
Señor Jesús,  somos Iglesia: somos de los tuyos.
Somos misioneros.
¡Que seamos síntoma de tu presencia que sana y genera confianza!
¡Que seamos testigos de la santidad y de la justicia!
 
Hoy, intuimos que hay una sed de refugio, de silencio, de santidad
en los corazones de muchos de nuestros contemporáneos.
Hay mucha desorientación y mucha huida de las huidas.
Hay mucha tristeza de fondo.
Hay mucha soledad.
Hay mucha biografía íntima no escuchada, no querida, no sanada.
Señor Jesús, nos encontramos con tantos y tantos muy dañados en su corazón.
¡Que seamos síntoma de tu presencia que sana y genera confianza!
¡Que seamos testigos de la santidad y de la justicia!
 
Señor Jesús, el mundo quiere autenticidad,
quiere que hablemos sencilla y sinceramente de ti,
de tu presencia en nosotros y en la realidad,
de tu poder de sanación y de liberación
y de tu fascinante rostro de santidad.
El mundo exige y espera de nosotros
sencillez de vida,
vida de oración,
ardiente caridad para con todos,
pero especialmente para los pequeños y los pobres,
los caídos del sistema,
los nadie de nuestras ciudades,
los migrantes,
víctimas de tantos sufrimientos evitables.
¡Que seamos síntoma de tu presencia que sana y genera confianza!
¡Que seamos testigos de la santidad y de la justicia!
 
Señor Jesús, nos quieres radicalmente alternativos:
centrados en lo esencial,
humildes,
fraternales,
desapegados de sí,
austeros,
transparentes,
veraces,
cabales…
personas para los demás
que generan nuevas formas de convivencia,
nuevas formas de economía,
nuevas formas de familia,
nuevas formas de educación,
nuevas formas de acogida,
nuevas formas de política…
nuevas formas de Iglesia.
¡Que seamos síntoma de tu presencia que sana y genera confianza!
¡Que seamos testigos de la santidad y de la justicia!
 
Señor Jesús, quisiéramos ser 
muy humanos y muy santos,
muy novedosos y muy enraizados
en la historia de santidad de la humanidad.
¡Que seamos síntoma de tu presencia que sana y genera confianza!
¡Que seamos testigos de la santidad y de la justicia!
 
Señor Jesús,
marcados por tu santidad,
asidos por tu santidad,
alimentados por tu santidad
surge de nosotros
un canto de alabanza,
un canto de confianza,
un canto de alegría:
Proclama nuestra alma
tu grandeza, Señor…


carmeloampelio@gmail.com

miércoles, 3 de julio de 2024

66.- CICLO B. DOMINGO 14 DEL TIEMPO ORDINARIO. 07.07.2024

 FALTA DE FE
 
Señor Jesús, nos conoces.
Conoces nuestras carencias,
nuestra debilidades humanas, demasiado humanas. 
Conoces de verdad lo que habita en nuestro corazón.
Nos conoces mejor que nosotros mismos a nosotros mismos.

Señor Jesús, auméntanos la fe.
Señor Jesús, auméntanos la inteligencia de tu salvación.
Señor Jesús, auméntanos la sabiduría que hace de nosotros síntoma evidente de tu reino de vida.

Señor Jesús, nuestra fe muchas veces es coja y quejumbrosa.
Nuestra fe muchas veces suena desafinada y atemorizada frente a los desafíos que el desprecio a la vida nos pone por delante.
Nuestra fe muchas veces nos impulsa poco a llevar libertad, alegría y paz a los demás.

Señor Jesús, auméntanos la fe.
Señor Jesús, auméntanos el compromiso con tu deseo de salvación de para todos.
Señor Jesús, auméntanos la sabiduría de la santidad y la justicia que nos propones como guía de nuestra vida.

Señor Jesús, nos conoces.
Nos cuesta ver tu presencia que salva y que nos invita a ser apasionados del reino de la vida.
Nos cuesta comprender que el sí a la vida es la clave de la plenitud que ofreces.
Nos cuesta actuar como colaboradores del cuidado de tú ofreces, misteriosamente, a todos los seres humanos.

Señor Jesús, vivimos tiempos extraños que nos asustan.
Señor Jesús, vivimos tiempos convulsos que nos desconciertan
Señor Jesús, vivimos tiempos nerviosos que nos quitan la paz.

Señor Jesús, tenemos miedo a crecer como hijos e hijas de Dios.
Señor Jesús, tenemos miedo a ampliar nuestra zona de confort.
Señor Jesús, tenemos miedo a explorar nuevos caminos,
nuevos modos,
nuevas presencias. 

Señor Jesús, auméntanos la fe.
Señor Jesús, auméntanos la conciencia de ser misioneros.
Señor Jesús, auméntanos la conciencia de ser testigos audaces de tu amor universal.


miércoles, 26 de junio de 2024

65.- CICLO B. DOMINGO 13 DEL TIEMPO ORDINARIO. 30.06.2024

 Señor Jesús, la Palabra nos dice 
que nos sacarás del abismo
de la dureza de la vida…

Ante ti, quisiéramos vivir 
el asombro de la fe,
el asombro de la confianza,
el asombro ante tu poder de salvación.

Pero es muy difícil. 

No sabemos cómo reconocer los dones que nos alimentan.
No sabemos cómo contemplar la gracia que nos impulsa.
No sabemos cómo vivir para crecer en la espiritualidad 
que realmente necesitamos 
en los tiempos que nos tocan vivir. 

Señor Jesús, vivimos 
entre miedos,
entre crisis,
entre absurdos. 

Señor Jesús,
tantas y tantas veces 
el estupor
ante la dureza de la vida
nos golpea 
como si no hubiera alternativa,
como si no hubiera paz,
como si no hubiera salvación.

Muchas veces nos abruman las preguntas sedientas…

¿Cómo confirmar que nos encaminamos a la vida de toda vida?

¿Cómo saber que nuestras heridas no son la última palabra?

¿Cómo superar el pesimismo y el fracaso que nos tanto nos dañan?

¿Cómo no huir, alucinados, hacia el egoísmo y el individualismo?

¿Cómo no maldecir?

¿Cómo no blasfemar?

¿Cómo saber de verdad que no estamos solos,
que no somos una insignificancia cósmica,
que no nos disolveremos como una ínfima brizna bioquímica?

Señor Jesús, 
muchas nos sentimos 
caminantes a la intemperie,
con sed…
una sed que surge de nuestro corazón herido…
una sed que refleja nuestros miedos…
una sed que nos urge a buscarte aún más…

Para esta sed 
hace ya mucho tiempo
que no nos valen
las palabras de siempre
que suenan vacías, 
que suenan burocráticas,
que suenan ininteligibles…
palabras que no nos ayudan a dar gracias de todo corazón,
palabras que no nos impulsan a la alegría entrañable, ,
palabras que no nos alimentan en las necesidades reales que vivimos día a día. 

Señor Jesús,
no escuchamos hablar de Ti
con palabras vivificantes,
significativas,
luminosas
para nosotros
y para quienes nos rodean…
… con palabras vigentes
que den esperanza
auténtica… 
… con palabras que nos lancen 
a la libertad,
a la alegría,
al cuidado real de toda vida. 

Señor Jesús, 
¿dónde los santos?
¿dónde los profetas?
¿dónde los testigos
que nos señalen
caminos transitables
y humanizantes?

Señor Jesús,
ilumínanos. 




viernes, 21 de junio de 2024

64.- CICLO B. DOMINGO 12 DEL TIEMPO ORDINARIO. 23.06.2024

 ¿POR QUÉ TENÉIS MIEDO? ¿AÚN NO TENÉIS FE?

 

Señor Jesús, vivimos hastiados de ruidos que nos asustan.

Señor Jesús, que sintamos tus manos sobre nosotros.

 

Señor Jesús, vivimos sumergidos en de masas desvertebradas.

Señor Jesús, que sintamos tus mirada personal sobre nosotros.

 

Señor Jesús, vivimos embebidos en muchedumbres solitarias.

Señor Jesús, que sintamos que nos llamas por nuestro nombre.

 

Señor Jesús, nos hablan ecos y ecos de tinieblas desde nuestro interior.

Señor Jesús, háblanos con la fuerza de poder sanador.

 

Señor Jesús, nos secuestran la atención malévolamente.

Señor Jesús, háblanos de lo esencial, de ti y de tu amor sobre todo amor.

 

Señor Jesús, nos agobiamos porque no tenemos tiempo para tanto reclamo externo.

Señor Jesús, sosiéganos con presencia que recrea y enamora.

 

Señor Jesús, nos azuzan nuestras ansiedades.

Señor Jesús, cálmanos con tus palabras de vida eterna.

 

Señor Jesús, nos abruman nuestras explosiones de estrés.

Señor Jesús, apacíguanos con tu paz y tu confianza.

 

Señor Jesús, nos asustan nuestras carencias.

Señor Jesús, apaciéntanos con poder de salvación.

 

Señor Jesús, nos ahogamos en las dinámicas estúpidas en las que nos meten y nos metemos.

Señor Jesús, oriéntanos en el camino de la vida en abundancia.

 

 

Señor Jesús, recomponnos

entre tantos miedos,

entre tantos desasosiegos,

entre tantas desconfianzas.

 

 

Señor Jesús,

restáuranos,

revitalízanos,

consolídanos.

 

Señor Jesús,

auméntanos la fe,

redobla nuestra esperanza.

expande nuestra caridad.

 

Señor Jesús,

sin ti somos tan poca cosa…

jueves, 13 de junio de 2024

63.- CICLO B. DOMINGO 12 DEL TIEMPO ORDINARIO. 16.06.2024

 ASOMBRO

 

Señor Jesús, ante Ti,

asombro de poder optar

por la humildad

constantemente,

conscientemente.

Como Tú.

Contigo.

 

Señor Jesús, ante Ti

asombro de poder comunicarnos

y constatar la fraternidad última

diaria que nos define

constantemente,

conscientemente.

Como Tú.

Contigo.

 

Señor Jesús, ante Ti

asombro de poder cuidar

la vida en los detalles

de nuestras relaciones sociales

constantemente,

conscientemente.

Como Tú.

Contigo.

 

Señor Jesús,

ante Ti,

asombro ante la gratuidad esencial

de estar vivos

cuidándonos unos a otros

constantemente,

conscientemente.

Como Tú.

Contigo.

 

Señor Jesús, ante Ti,

asombro ante la confianza última

que nos ofreces con tu presencia

en nuestras vidas,

constantemente,

conscientemente.

Contigo, Señor, contigo.

 

Señor Jesús, ante Ti,

confianza

constante,

consciente

en que todo acabará bien.

Contigo, Señor, contigo.

 

Señor Jesús,

que ralenticemos nuestras vidas

para saborear de verdad

los síntomas sencillos

de tu Reino

en nosotros,

en los nuestros,

en los que nos rodean,

en lo que nos pase,

sea lo que sea.

Contigo, Señor, contigo.

 

Señor Jesús,

donde hay avidez insaciable

no estás Tú ni tu Reino.

 

Señor Jesús,

donde hay prisas

que avasallan

no estás Tú ni tu Reino.

 

Señor Jesús,

donde hay ostentación

egocéntrica

no estás Tú ni tu Reino.

 

Señor Jesús, no somos constructores de tu Reino.

Es tu Reino el que nos construye…


carmeloampelio@gmail.com