Dones
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la vida,
nos llamas a la existencia
y nos envías a cuidar la vida.
Aliméntanos, sostennos, ilumínanos.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la creación,
nos regalas una casa común
y nos envías a testimoniar la biofilia por todos los
rincones del mundo.
Cuídanos, capacítanos, mejóranos.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la libertad,
nos ofreces la posibilidad de colaborar con tu Reino
y nos envías como constructores de una nueva humanidad en la
vida cotidiana.
Enséñanos, guíanos, alúmbranos.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la inteligencia,
nos haces ver la posibilidad de conocer la verdad
y nos envías como exploradores de lenguajes que hagan
comprensible tu verdad a todos los hombres.
Inspíranos, purifícanos, renuévanos.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don del amor,
nos generas la posibilidad de crear fraternidad
y nos envías como semilla de comunión allí donde tu
providencia nos coloque.
Haznos humildes, haznos justos, haznos misericordiosos.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la consciencia,
donde nos hablas al corazón nombrándonos con nuestro nombre
propio.
y nos envías a ser testigos de tu presencia.
Ilumina nuestra mente, limpia nuestra mirada, enciende
nuestro corazón.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la fe,
nos abres a la posibilidad de vivir con confianza en la
realidad
y nos envías a comunicar con palabras y con obras la
presencia incipiente del Reino.
Haznos humildes, haznos justos, haznos misericordiosos.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la esperanza,
nos facilitas la posibilidad de vivir sostenidos en las
dificultades de la vida
y nos envías a sanar los corazones doloridos.
Alienta nuestro cansancio, cura nuestras heridas, despierta
nuestra confianza.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la sabiduría,
nos abres la mente y el corazón a la posibilidad de vivir
con sentido, significado y sensibilidad
y nos envías a ser la sal de la tierra y la luz del mundo,
Danos paciencia, danos lucidez, danos alegría.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
¡Oh, Dios!, que nos das el don de la salvación,
nos llamas a la plenitud de las plenitudes
y nos envías a ser hombres y mujeres que irradian la alegría
de vivir.
Enséñanos a escuchar, enséñanos a servir, enséñanos a amar.
Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.
Amén.
Aleluya, aleluya, aleluya.