¿Qué necesita aquí la vida humana?
Señor…
Ante el sufrimiento por la finitud y la muerte,
haznos testigos de nuestra experiencia de esperanza.
Señor, contigo, podemos.
Ante el sufrimiento por el miedo y la inseguridad,
haznos testigos de nuestra profunda confianza en el ser
humano.
Señor, contigo, podemos.
Ante el sufrimiento por la culpa, la vergüenza y la
autoacusación,
haznos testigos de tu infinita misericordia.
Señor, contigo, podemos.
Ante el sufrimiento por la injusticia, la opresión y la
violencia,
haznos instrumentos de tu paz y tu justicia.
Señor, contigo, podemos.
Ante el sufrimiento por el sinsentido, el vacío y la
desesperanza,
haznos seres humanos de intensa confianza en tu poder
salvador.
Señor, contigo podemos.
Ante el sufrimiento por la identidad herida,
haznos seres humanos fuertes por nuestro enraizamiento
vital en ti.
Señor, contigo, podemos.
Ante el sufrimiento por la soledad, el abandono y la falta
de amor,
haznos compañía gratificante de palabra y de obra.
Señor, contigo, podemos.
Ante el sufrimiento por la pérdida,
haznos abrazo de fraternidad solidaria y nutricia.
Señor, contigo, podemos.
Ante el sufrimiento por el dolor físico y la enfermedad,
haznos seres misericordiosos junto al lecho del dolor.
Señor, contigo podemos.
Ante el sufrimiento por el fracaso, la impotencia y la
frustración,
haznos motivos de esperanza en que lo mejor está siempre
acercándose.
Señor, contigo podemos.
Ante el sufrimiento por los vidrios malévolos del absurdo y
el daño gratuito,
haznos alimento para la paz de corazón y la posibilidad de
perdón y reconciliación.
Señor, contigo podemos.
Señor ilumínanos para comprender
lo que debe ser aliviado: tantos y tantos dolores
inevitables…
lo que debe ser elaborado: tantas y tantas pérdidas
inevitables…
lo que debe ser combatido: tantas y tantas injusticias
malvadas…
lo que debe ser integrado: tantos y tantos límites…
Ilumínanos, Señor para para que no se destruya jamás
la vida interior,
la espiritualidad,
la vida religiosa de quienes nos encontremos por la vida.
Ilumínanos, Señor, para comprender lo que se nos revela en
el sufrimiento propio y ajeno…
Comprender lo que amamos en nuestros duelos por la pérdida,
comprender lo que veneramos en nuestro sentido profundo del
vivir,
comprender lo que necesitamos en nuestros vínculos dañados,
comprender lo que consideramos inviolable en nuestra
dignidad vulnerada.