sábado, 25 de abril de 2026

161.- 26.4.2006. DOMINGO 4 DE PASCUA. CICLO A

 

Señor Jesús, vivimos años intimidantes.

Sobrecogidos,

acudimos a ti,

la puerta que nos lleva a la vida en abundancia.

 

Señor Jesús, vivimos tiempos que asustan.

Turbados,

acudimos a ti,

el pastor en el que encontramos refugio.

 

Señor Jesús, vivimos tiempos que asfixian.

Asustados,

acudimos a ti,

la serenidad en el que encontramos paz.

 

Señor Jesús, vivimos tiempos inclementes:

no hay ámbito que miremos que genere alegría de vivir.

 

Señor de la vida,

las palabras meramente impresas no nos bastan,

los líderes que viven en sus mundos no nos bastan,

los ritos insignificantes no nos bastan.

 

¿Quién y cómo nos va a sustentar entre tanto y tanto escombro?

 

Sólo tú, Señor Jesús.

Sólo tú, Señor Jesús.

Sólo tú, Señor Jesús.

 

Señor Jesús, el afable con todos lo que se le acercan.

Señor Jesús, el acogedor de todos, todos, todos.

Señor Jesús, el que alienta lo mejor del ser humano.

Señor Jesús, el hospitalario de todas las heridas humanas.

Señor Jesús, el liberador de nos abre a la misericordia permanente.

 

Señor Jesús,

santo entre los santos…

ayúdanos a superar

tanto y tanto reto

que tu sabiduría

nos pone por delante…

 

Amén. Aleluya. Aleluya. Aleluya.


carmeloampelio@gmail.com

domingo, 19 de abril de 2026

160.- 19.4.2006. DOMINGO 3 DE PASACUA. CICLO A

Cristo Jesús, nuestra paz.

Tenemos miedos. Muchos miedos.

Tenemos angustias. Muchas veces sin fundamento.

Tenemos tristezas sordas que nos asustan.


Cristo Jesús, pacificador de nuestras agresividades.

Somos resentidos. A veces mucho.

Somos desconfiados. A veces demasiado.

Somos reticentes. A veces por nuestra falta de fe.


Cristo Jesús, superador de nuestros miedos. 

Vivimos en jaulas de angustia.

Vivimos perplejos mirándonos en nuestros espejos.

Vivimos encerrados en nuestros malos rollos delirantes.


Cristo Jesús, nuestra energía.

Buscamos con poca convicción.

Buscamos quedarnos como estamos. 

Buscamos rápidas y fáciles soluciones a los retos radicales.


Cristo Jesús, vivificador de lo mortecino. 

Nos falta la alegría del evangelio.

Nos falta la libertad de los hijos de Dios.

Nos falta la audacia de la vida del Espíritu.


¡Ábrenos mucho más los ojos, los oídos, el corazón!


¡Sé la raíz, aún más, de nuestra identidad!


¡Sé, aún más, el camino de nuestro caminar!


¡Que arda, aún más,

en los tiempos que nos tocan vivir,

nuestro corazón 

por Ti,

contigo,

en Ti,

Señor Jesús,

que viniste a transfigurar 

nuestras lágrimas,

nuestras heridas,

nuestros desconciertos!


carmeloampelio@gmail.com



viernes, 10 de abril de 2026

159.- 12.4.2006. DOMINGO 2 DE PASACUA. CICLO A

 Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Abatidos por nuestras limitaciones,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

A tientas entre escombros de cultura,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Ante tanto pesimismo,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Aturdidos por tanto ruido,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Cansados de tanto egocentrismo,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Casi nada es firme,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Casi todo es fragmentario,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Cegados por tanto absurdo,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Doloridos por la dureza de corazón,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Entre tanta hiriente soledad,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Entre tanta sed,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Entre tanta violencia,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Rodeados de injusticias.

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Tristes ante tanta barbarie,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Desolados por nuestras cobardías.,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Desbordados por tanta idolatría,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Enmudecidos por nuestros miedos,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Cansados de tanta palabra vacía

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Hastiados de tanta mentira,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Saturados de tanta manipulación,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Hartos ante rarito moral,

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Apagados.

Asustados.

Sombríos.

 

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

 

Agotados.

Decaídos.

Abatidos.

 

Cristo Jesús, auméntanos la fe.

Somos humanos,

acaso demasiado humanos

entre tanto y tanto exceso ruinoso

de humanidad.


carmeloampelio@gmail.com

158.- 5.4.2006. DOMINGO DE RESURRECCIÓN. CICLO A

Señor resucitado, revelas el poder de Dios más fuerte que la muerte que cualquier muerte, que cualquier mala muerte.

Aleluya, aleluya.


Señor resucitado, nos muestras la energía de tu entrega a toda la humanidad y a toda la realidad,

por siempre, para siempre, desde siempre. 

Aleluya, aleluya


Señor resucitado, paz encarnada, paz reafirmada, paz resucitada como regalo, como tarea, como identidad de los creyentes.

Aleluya, aleluya.


Señor resucitado, vida sobre toda vida, vida inimaginable, vida santa por los siglos de los siglos como un susurro de sabiduría que recrea y enamora,

Aleluya, aleluya.


Señor resucitado, vida en los momentos oscuros, en las momentos, duros, en los momentos horribles de los cráteres y las venas de lo abyecto de este mundo.

Aleluya, aleluya.


Señor resucitado, última palabra, definitiva palabra, indeleble palabra de esperanza se hable la lengua que se hable, rece como rece, anhele lo que anhele. 

Aleluya, aleluya.


Señor resucitado, primicia de la nueva creación, de la nueva humanidad, de la nueva comunión como aliento inefable que fecunda y cuida toda vida.

Aleluya, aleluya.


Señor resucitado, luz de luz, luz para dar luz, luz para iluminar a toda realidad y a los seres humanos insertos en ella sean cuales sean su cultura, su lengua, sus ritos.

Aleluya, aleluya.


Señor resucitado, anhelantes, sorprendidos, asombrados por el fulgor entrañable que alimenta nuestros corazones dañados, solitarios y tan humanos entre humanos.  

Aleluya, aleluya.


Señor resucitado, por ti intuimos algo de lo que nos espera, de lo que nos vivifica, de lo que nos humaniza a pesar de los arañazos de la áspera vida que a muchos nos toca vivir. 

Aleluya, aleluya.


Señor resucitado, en ti hay esperanza, hay salvación, hay futuro sobre futuro venciendo las maldades sádicas que atentan miserablemente contra la dignidad humana. 

Aleluya, aleluya.


Señor resucitado, somos como María Magdalena: podemos vislumbrar la pesada losa removida.

Aleluya, aleluya.


Señor resucitado, aleluya, aleluya, aleluya en este domingo de resurrección, en este domingo de los domingos, en este domingo de la santidad de la santidad.

Aleluya,

aleluya,

aleluya.


carmeloampelio@gmail.com