sábado, 27 de junio de 2026

170.- 28.06.2026. Tiempo ordinario 13. CICLO A

Prioridades

 

Cristo, contigo, dejarnos transformar por el evangelio.

Cristo, contigo, vivir tu presencia en el silencio, la oración, la interioridad.

Cristo, contigo, enfocarnos en los retos que nos pone por delante el evangelio.

Cristo, contigo, afrontar la sanación de vínculos rotos dentro y fuera de la iglesia.

Cristo, contigo, reconocerte en los pobres como presencia que nos indica el criterio último de verdad evangélica.

Cristo, contigo, cuidar la verdad, la libertad, la escucha.

Cristo, contigo, estar disponibles para la humildad, la paciencia, la sencillez.

Cristo, contigo, sentirnos dentro de los dinamismos de la vida, de la consciencia, de la comunión.

Cristo, contigo, porque nadie atraviesa con sus fuerzas las crisis culturales humanas que vivimos y que se avecinan.

Cristo, contigo, hacer visible que la esperanza es posible en los detalles de la vida cotidiana.

Cristo, contigo, superar las inercias en las que nos refugiamos.

Cristo, contigo, no militar en la cofradía de los avinagrados, de los cabreados, de los frustrados.

Cristo, contigo, asociarnos con los que buscan la verdad, el bien, la justicia.

Cristo, contigo, purificar nuestros deseos. nuestras miradas, nuestras palabras.

Cristo, contigo, vivir desde la confianza.

Cristo, contigo, vivir desde la vida interior profunda.

Cristo, contigo, vivir desde la creatividad que toca el corazón de las personas.

Cristo, contigo, vivir la sobriedad solidaria.

Cristo, contigo, vivir buscando destellos de la fuerza de tu Espíritu.

Cristo, contigo, vivir con más fe.

Cristo, contigo, vivir con más libertad.

Cristo, contigo, vivir con más comunión.

Cristo, contigo, vivir con más cuidado de toda vida.

Cristo, contigo, vivir con más paz.

Cristo, contigo, vivir con más pureza de intención.

Cristo, contigo, vivir buscándote más y más.


carmeloampelio@gmail.com https://raspasdefuego.blogspot.com/   

sábado, 20 de junio de 2026

169.- 21.06.2026. Tiempo ordinario 12. CICLO A

NO TENER MIEDO

 

Señor Jesús:

no tener miedo a la verdad.

Por ti sabemos que el cuidado de la verdad nos hace libres,

nos acerca al Reino.

Tu Reino.

 

Señor Jesús:

no tener miedo a la fragilidad.

Por ti sabemos que tu poder y tu vida

nos fundamenta en lo mejor de nosotros mismos

y nos acerca al Reino.

Tu Reino.

 

Señor Jesús:

no tener miedo al sufrimiento.

Por ti sabemos que el sufrimiento,

sea cual sea su origen,

no tiene la última palabra,

aunque nos desazone.

Y esta certeza

nos acerca al Reino,

tu Reino.

 

Señor Jesús:

no tener miedo de la cultura contemporánea.

Por ti sabemos

que siembre hay semillas de santidad

donde hay seres humanos,

hagan lo que hagan

Esta verdad radical

nos acerca al Reino.

Tu Reino.

 

Señor Jesús:

no tener miedo de la libertad.

Por ti sabemos que la libertad nos impele

a la dar lo mejor de nosotros

en la siembra y el cultivo de un mundo mejor.

Esta intuición nos acerca al Reino.

Tu Reino.

 

Señor Jesús:

no tener miedo a las preguntas.

Por ti sabemos que la exploración de las fuerzas de tu Espíritu

tan presentes en los que cuidan la dignidad humana,

nos acerca al Reino.

Tu Reino.

 

Señor Jesús:

no tener miedo al cambio.

Por ti sabemos que la realidad es un dinamismo de dinamismos

que nos reclama creatividad y compromiso.

Y esto nos acerca al reino.

Tu Reino.

 

Señor Jesús:

no tener miedo al juicio de los demás.

Por ti sabemos que nuestra vida está delante del Padre

y que su palabra es la que nos alimenta

y lo que realmente es importante en nuestra vida.

Y esto nos acerca al Reino,

Tu Reino.

 

Señor Jesús,

superar los miedos,

tan humanos,

tan demasiado humanos…

por ti,

ante ti,

contigo.

 

Señor Jesús,

Presencia que nos enraíza

en el misterio de la vida,

en el misterio de la santidad,

en el misterio de la comunión.

 

Amén.

Aleluya,

Aleluya.

Aleluya.



carmeloampelio@gmail.com

sábado, 13 de junio de 2026

168.- 14.06.2026. Tiempo ordinario 11. CICLO A

 Dones


¡Oh, Dios!, que nos das el don de la vida,

nos llamas a la existencia

y nos envías a cuidar la vida.

Aliméntanos, sostennos, ilumínanos.

Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.

 

¡Oh, Dios!, que nos das el don de la creación,

nos regalas una casa común

y nos envías a testimoniar la biofilia por todos los rincones del mundo.

Cuídanos, capacítanos, mejóranos.

Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.

 

¡Oh, Dios!, que nos das el don de la libertad,

nos ofreces la posibilidad de colaborar con tu Reino

y nos envías como constructores de una nueva humanidad en la vida cotidiana.

Enséñanos, guíanos, alúmbranos.

Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.

 

¡Oh, Dios!, que nos das el don de la inteligencia,

nos haces ver la posibilidad de conocer la verdad

y nos envías como exploradores de lenguajes que hagan comprensible tu verdad a todos los hombres.

Inspíranos, purifícanos, renuévanos.

Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.

 

¡Oh, Dios!, que nos das el don del amor,

nos generas la posibilidad de crear fraternidad

y nos envías como semilla de comunión allí donde tu providencia nos coloque.

Haznos humildes, haznos justos, haznos misericordiosos.

Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.

 

¡Oh, Dios!, que nos das el don de la consciencia,

donde nos hablas al corazón nombrándonos con nuestro nombre propio.

y nos envías a ser testigos de tu presencia.

Ilumina nuestra mente, limpia nuestra mirada, enciende nuestro corazón.

Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.

 

¡Oh, Dios!, que nos das el don de la fe,

nos abres a la posibilidad de vivir con confianza en la realidad

y nos envías a comunicar con palabras y con obras la presencia incipiente del Reino.

Haznos humildes, haznos justos, haznos misericordiosos.

Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.

 

¡Oh, Dios!, que nos das el don de la esperanza,

nos facilitas la posibilidad de vivir sostenidos en las dificultades de la vida

y nos envías a sanar los corazones doloridos.

Alienta nuestro cansancio, cura nuestras heridas, despierta nuestra confianza.

Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.

 

¡Oh, Dios!, que nos das el don de la sabiduría,

nos abres la mente y el corazón a la posibilidad de vivir con sentido, significado y sensibilidad

y nos envías a ser la sal de la tierra y la luz del mundo,

Danos paciencia, danos lucidez, danos alegría.

Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.

 

¡Oh, Dios!, que nos das el don de la salvación,

nos llamas a la plenitud de las plenitudes

y nos envías a ser hombres y mujeres que irradian la alegría de vivir.

Enséñanos a escuchar, enséñanos a servir, enséñanos a amar.

Ábrenos a la fuerza de tu Espíritu.

 

Amén.

 

Aleluya, aleluya, aleluya.


carmeloampelio@gmail.com

domingo, 7 de junio de 2026

167.- 07.06.2026. CORPUS. CICLO A

 Presencia de las presencias


Señor,

presencia de las presencias,

ante ti,

contigo,

por ti,

ante la inmensa comunión que revelas,

ante la inmensa santidad que irradias,

ante el inmenso misterio del misterio que nunca falla

te decimos desde nuestro corazón

que nos alimentes para…

Ser de los que abren caminos de encuentro donde otros solo ven fronteras, distancias y amenazas.

Ser cauces de compasión activa para no pasar de largo ante el dolor ajeno como si nada nos concerniera.

Ser signos de sobriedad alegre en este mundo devorado por el consumo, la comparación y el deseo sin límite.

Ser testigos de una alegría profunda que no nace del ruido, del consumo o del éxito, sino de saberse amados.

Ser aprendices de misericordia allí donde otros prefieren levantar juicio, distancia y condena.

Ser transparencia cotidiana del amor de Dios en un mundo que necesita volver a creer que la salvación puede empezar por un gesto sencillo.

Ser transparencia de tu amor en este mundo roto que necesita volver a creer en la bondad.

Ser de los que anuncian, con palabras y obras, que la humanidad no está condenada al egoísmo, sino llamada a la comunión.

Ser testigos de la belleza del Evangelio en medio de una cultura cansada de discursos falaces sin vida.

Ser servidores discretos del bien en este mundo obsesionado con el reconocimiento, el aplauso y la apariencia.

Ser testigos de una bondad resistente en este tiempo inclinado al cinismo, al desprecio y a la indiferencia.

Ser alfareros de humanidad capaces de modelar gestos de cuidado, paciencia, perdón y delicadeza.

Ser alfareros de ternura capaces de modelar gestos sencillos de acogida, perdón, cercanía y cuidado.

Ser orfebres de reconciliación capaces de trabajar con delicadeza las grietas más dolorosas de la convivencia humana.

Ser cuidadores de la casa común en un mundo que hiere la tierra como si no fuera hogar, madre y herencia.

Ser sacramento humilde de cercanía en ciudades donde demasiadas personas viven rodeadas de gente, pero profundamente solas.

Ser lámparas encendidas de compasión en este mundo tantas veces oscurecido por la indiferencia, el recelo o la malevolencia.

Ser sembradores de bondad y verdad concreta en este mundo cansado de discursos vacíos y promesas incumplidas.

Ser manos abiertas de consuelo en este mundo herido por tantas soledades invisibles.

Ser guardianes de la creación en este mundo que explota la tierra como si no fuera casa común.

Ser defensores de los descartados allí donde los pobres, los migrantes, los enfermos y los frágiles quedan al margen.

Ser orantes de corazón despierto, capaces de sostener ante Dios las lágrimas, los anhelos y las preguntas del mundo.

carmeloampelio@gmail.com