viernes, 31 de julio de 2026

175.- 02.08.2026. Tiempo ordinario 18. CICLO A

Señor, ¿qué les podemos ofrecer?  


Lo sabemos muy bien:

vivir como tu viviste.


Señor, como tú,

dar testimonio de la confianza radical en el Padre

y reconocer a los demás como hermanos 

en camino donde compartir 

lo que de bueno hay en nuestra vida.

Señor, como tú,

el maestro de la comunión que nos enseña 

a reconocer a Dios como Padre,

hagamos lo que hagamos, 

nos pase lo que nos pase.


Señor, como tú,

mostrar nuestra cercanía 

a los que viven en los márgenes de la sociedad

y reconocer la dignidad humana que debe ser cuidada 

por todos los que tienen la cabeza y el corazón en su sitio.

Señor, como tú,

el maestro de la comunión que nos enseña 

a tratar a los demás como hermanos,

hagan lo que hagan, 

pase lo que pase.


Señor, como tú,

dejarse conmover en lo profundo 

de nuestras vidas por el dolor y el sufrimiento

y reconocer que somos capaces 

de actuar para que se cumpla tu deseo de justicia.

Señor, como tú,

el maestro de la comunión que nos enseña 

a sentir el dolor ajeno

y a actuar para que se cumpla el Reino de vida

con lo mejor de nosotros mismos.


Señor, como tú,

acoger a todos 

ya que nadie queda reducido 

a sus errores, a su pasado, a sus límites

y así construir en lo cotidiano 

una cultura donde se pueda vivir 

cuidando la paz y la humanidad.

Señor, como tú,

el maestro de la comunión que nos enseña 

que siempre hay posibilidad de compasión

y nos reta a crear espacios 

de perdón y de reconciliación.


Señor, como tú,

ofrecer y recibir perdón 

para no quedar encerrados 

malignamente en la culpa

y así mostrar que el mal 

no tiene la última palabra 

y que lo mejor está siempre por llegar.

Señor, como tú, 

el maestro de la comunión y de la libertad, 

de la esperanza y de la creatividad

que nos indica los caminos de humanización 

y de crear una cultura del cuidado y de la novedad 

que mejora las cabezas y los corazones 

de los seres humanos.


Señor, como tú,

vivir libres frente al poder, la riqueza, el prestigio,

libres frente a los ídolos sociales

y así vivir lúcida y críticamente 

ante las tendencias que limitan 

lo mejor de las posibilidades humanas: la santidad y la justicia.

Señor como tú,

el maestro de la comunión que nos lanza 

a descerrajar las cadenas 

que humillan la dignidad humana

y nos impulsa a vivir con coherencia, 

con valentía, con autenticidad. 


Señor, como tú,

servir humildemente 

buscando el cuidado y el bien mayor 

para las personas 

con las que nos encontramos en la vida

y así mostrarnos humildes seres humanos 

sembrando humanidad.

Señor, como tú,

maestro de l comunión y de la humildad, 

de la vida cotidiana 

y de las relaciones diarias

donde nos llamas a entregar 

concretamente la propia vida.

Amén.

Aleluya,

Aleluya.

Aleluya.



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