Lo prioritario
Señor Jesús,
andamos muy dispersos en paparruchas,
muy encerrados en nuestros corralitos emocionales,
muy enardecidos con nuestras peleítas palabreras.
Somos como somos:
necios y torpes para lo que de verdad importa,
tú y tu santo misterio de salvación.
Señor Jesús,
como náufragos
entre escombros
de leyes, ritos y pomposas palabras,
intuimos que tú eres lo esencial.
Céntranos, céntranos más en ti.
Señor Jesús,
confusos,
miedosos,
aturdidos entre tanto ruido hiriente,
presentimos que tú eres lo esencial.
Asegúranos, asegúranos más en ti.
Señor Jesús,
desarraigados,
a la intemperie
en estos tiempos intimidantes
vislumbramos que tú eres lo esencial.
Ilumínanos, ilumínanos más con tu bondad.
Señor Jesús,
escindidos de ti,
escindidos de los demás,
escindidos de nosotros mismos,
nos damos cuenta de que tú eres lo esencial.
Únenos, únenos más a ti.
Señor Jesús,
desorientados,
erráticos,
asustados
como exiliados en tierra de nadie,
alcanzamos a medio comprender
que tú eres lo esencial.
Ábrenos, ábrenos más a ti.
Señor Jesús,
cansados,
desvertebrados,
casi sin aliento,
ante tantos retos,
tantos sufrimientos,
tanta barbarie,
sabemos asombrosamente que tú eres lo esencial.
Arráiganos, arráiganos respiración a respiración más en ti.
Señor Jesús,
lo esencial,
lo fundamental,
lo fontanal.
Señor Jesús,
lo ineludible,
lo vertebrador,
lo medular.
Señor Jesús,
el que da sentido
el que da significado,
el que da sensibilidad.
Señor Jesús,
la entraña,
la vida,
la salvación.
Amén.
Aleluya,
Aleluya.
Aleluya.
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