miércoles, 1 de mayo de 2024
57.- CICLO B. DOMINGO DE PASCUA 6. 5.05.2024
viernes, 26 de abril de 2024
56.- CICLO B. DOMINGO DE PASCUA 5. 28.04.2024
Señor, que seamos de verdad
tus sarmientos,
sarmientos del Reino,
sarmientos del Espíritu,
sarmientos de santidad
profundamente humana.
… profundamente humana,
como tú, Señor,
como tú.
Que seamos la alegría de la vida
de quienes nos rodean.
Que seamos vino de alta calidad
para la fraternidad diaria.
Que seamos síntoma de esperanza auténtica y fecunda
ante tanta y tanta frustración cotidiana,
ante tanta y tanta mala leche cotidiana,
ante tanta y tanta paparrucha cotidiana.
Que estemos presentes con misericordia
frente a las personas que tenemos delante.
Que estemos disponibles
para la escucha, la acogida y el abrazo fraterno.
Que estemos abiertos a lo mejor de los demás,
lo mejor de los demás siempre presente,
lo mejor de los demás siempre sorprendente,
lo mejor de los demás siempre enriquecedor.
Que abramos nuestra sensibilidad
a la profunda comunión
en la que estamos insertos todos los vivientes.
Que abramos nuestros ojos
a la bondad que habita
en lo mejor de cada ser humano cercano.
Que abramos nuestros bolsillos
a las necesidades reales
de los necesitados de nuestras ciudades.
Que cuidemos nuestras palabras
para que hagan crecer en humanidad
los ambientes donde estemos.
Que cuidemos la amabilidad
hacia nosotros mismos
y hacia los demás
constantemente.
Que cuidemos nuestro compromiso activo
por la paz,
la solidaridad
y la fraternidad humana.
Que seamos presencias de amor incondicional,
a pesar de nuestras limitaciones.
Que seamos presencias que promueven la paz y la justicia,
a pesar de nuestras inconsistencias.
Que seamos presencias que avivemos sin descanso la alegría de vivir,
a pesar de las sombras de nuestra biografía.
Señor, que seamos comprensión más allá de las palabras.
Señor, que seamos sonrisa auténtica y serena.
Seño, que seamos ejemplo de gratuidad
porque hemos purificado de verdad
nuestra mente,
nuestro corazón,
nuestra fe.
Amén.
Aleluya,
Aleluya.
Aleluya.
miércoles, 17 de abril de 2024
55.- CICLO B. DOMINGO DE PASCUA 4. 21.04.2024
jueves, 11 de abril de 2024
54.- CICLO B. DOMINGO DE PASCUA 3. 14.04.2024
¿POR QUÉ SURGEN DUDAS EN VUESTRO INTERIOR?
¿Dónde encontrar
caminos de sabiduría?
En ti, Señor Jesús, en
ti.
¿Cómo no tener miedo?
Contigo, Señor,
contigo.
¿Cómo vivir sin
ansiedades?
Junto a ti, Señor.
Junto a ti.
¿Cómo salir de
nuestras comodidades?
Enamorándonos de ti,
Señor.
Enamorándonos de ti.
¿Cómo sembrar
humanidad?
Estando en comunión
contigo, Señor,
Estando en comunión
contigo.
¿Cómo crecer
espiritualmente?
Aligerándonos de lo
que nos separa de ti, Señor,
aligerando nuestra
vida.
¿Cómo amar más como tú
amaste, Señor?
Mirándote para tener
tu mirada, Señor.
Para tener tu mirada.
¿Cómo crecer en la fe
en ti, Señor?
Vaciándonos de
nuestras paparruchas, Señor.
Vaciándonos de
nuestras insensateces.
¿Cómo ser seres de
esperanza entusiasmada, Señor?
Entregándonos a tu
amor, Señor.
Entregándonos a tu
amor.
¿Cómo rezar más,
Señor?
Silenciándonos en
quietud, Señor.
Aquietándonos más y
más.
¿Cómo perdonar entre
tanta y tanta ofuscación, Señor?
Mirando como tú
mirabas, Señor.
Mirando con
misericordia.
¿Cómo fomentar la
justicia, Señor?
Defendiendo a los más
vulnerables.
Como tú lo hiciste,
Señor,
como tú lo hiciste.
¿Cómo pacificar
nuestros corazones, Señor?
Buscando la santidad
momento a momento,
como tú lo hiciste,
Señor,
como tú nos enseñaste.
Señor Jesús, el
Resucitado:
infundes siglo tras
siglo
el Espíritu Santo
en nosotros,
en la Iglesia,
en el mundo,
en el cosmos…
Señor Jesús,
¡Libéranos,
apóyanos,
acreciéntanos
en lo mejor de nuestra
humanidad
para seguirte y
proseguir
tu obra de
humanización,
de liberación,
de santificación!
Aleluya.
Aleluya.
Aleluya.
jueves, 4 de abril de 2024
53.- CICLO B. DOMINGO DE PASCUA 2. 07.04.2024
QUISERA SER UN
ÁNGEL DE PAZ.
Señor Jesús, el
Resucitado:
quisiera ser un ángel
de paz
e irradiar paz, tu
paz,
allá por donde pase.
Creo en Ti, Señor mío
y Dios mío.
¡Cristo, paz del
mundo,
envíanos Tu Espíritu
de Paz!
Señor Jesús, el
Resucitado,
quisiera ser un ángel
de sabiduría
de tu sabiduría,
con mis palabras,
con mis obras,
con mi presencia.
Creo en Ti, Señor mío
y Dios mío.
¡Cristo Jesús,
sabiduría del cosmos,
envíanos Tu Espíritu
de Sabiduría!
Señor Jesús, el
Resucitado,
quisiera ser un ángel
de fortaleza,
de tu fortaleza,
con mi trabajo,
con mis compañías,
con mis permanencias
en las dificultades en
estos tiempos tan extraños.
Creo en Ti, fortaleza
de los frágiles.
¡Cristo Jesús,
fortaleza de los que saben sufrir,
envía Tu Espíritu de
Fortaleza!
Señor Jesús, el
Resucitado,
quisiera ser un ángel
de silencio…
un silencio
radicalmente compasivo,
un silencio
radicalmente confiado,
un silencio
radicalmente enraizado en la santidad,
en tu santidad, Cristo
Jesús, Santo de los Santos
Creo en Ti, fascinante
santidad en la vida
de los que se acercan
a Ti.
¡Envíanos Tu Espíritu
de Silencio Santo!
Señor Jesús, el
Resucitado,
quisiera ser un ángel
de justicia,
de tu justicia,
de la justicia del
Reino
de la justicia que
sana los corazones,
que consuela a los
tristes.
que ayuda a quien lo
necesita.
Creo en Ti, el justo
entre los justos.
¡Envíanos Tu Espíritu
de Justicia!
Amén.
Aleluya.
Aleluya.
Aleluya.
miércoles, 27 de marzo de 2024
52.- CICLO B. DOMINGO DE RESURRECIÓN. 31.03.2024
O VIVOS O RESUCITADOS.
Señor Jesús, el
resucitado,
presente en todo
vértigo humano,
presente en todo
anonadamiento humano,
presente en todo
abismo humano.
La mala muerte de tu
mala muerte es penúltima.
Porque penúltima es
cualquier experiencia de deshumanización
en lo abyecto de la
historia de la humanidad.
Señor Jesús, el
resucitado,
misterio último de las
entrañas
de todos y cada uno de
los seres humanos:
ante ti,
por ti,
en ti:
o vivos o resucitados.
Señor Jesús, el
resucitado,
asombro de vitalidad,
asombro de cuidado,
asombro de amor
que impele las fuerzas
inagotables
de la materia,
de la vida,
de la historia.
Señor Jesús, el
resucitado,
susurro de santa
sabiduría:
ante ti,
por ti,
en ti:
o vivos o resucitados.
Señor Jesús, el
resucitado.
quiebras
definitivamente
los goznes de los
ególatras,
las falsedades de los
soberbios,
las idolatrías de los
poderosos de la historia.
No hay oración de
corazón humilde que no escuches.
No hay adoración con
pureza de intención a la que no te vincules.
No hay sufrimiento
humano que no acojas,
y, en su momento,
en su tiempo,
a tu manera,
lo sanes,
lo integres,
lo bendigas
en tu misterio de
amor,
en tu misterio de
santidad,
en tu misterio de
comunión.
Señor Jesús, el
resucitado,
vibración infinita de
santidad,
ante ti,
por ti,
en ti:
o vivos o resucitados.
Señor Jesús, el
Resucitado.
Sacias la sed de los
corazones solitarios.
Alientas la vida
permanente.
Eres el fulgor de los
seres humanos excepcionales.
Atraviesas lo mejor y
lo peor de los seres humanos.
Habitas en toda
miseria y en toda grandeza humana.
Palpitas en la
intimidad más íntima de cada ser humano.
Señor Jesús, el
Resucitado,
ante Ti, hombres y
mujeres
de estos tiempos tan
extraños,
en comunión anhelante
proclamamos
nuestra fe,
nuestra esperanza,
nuestra alegría
al sentirnos vivos
en tu Vida,
al sentirnos
hermanos contigo,
ante Ti,
por Ti.
Al sentirnos
creyentes,
como tantos y tantos
Hijos de la Luz
a lo largo de la
fascinante Historia de la Salvación
que recorre, evidente
y sumergida,
la Historia doliente y
clarividente de la Humanidad.
Señor Jesús, el
Resucitado,
aunque la culpa, el
sufrimiento, el aislamiento
aún nos corroen y
arañan nuestras pupilas,
aunque la maldad
arrugue obscenamente
los pliegues de los
rostros y las biografías
de tantos y tantos
empobrecidos de la historia,
aunque desesperemos,
tan humanos,
de nuestras mejores
capacidades
en estos tiempos
caóticos de inseguridades y miedos,
aunque haya tantos
noes sádicos a la dignidad humana,
hoy, una vez más,
Domingo de
Resurrección,
Domingo de los
domingos,
Domingo de la
Santidad…
llenos de pasmo, de
alegría, de gozo,
enraizados
misericordiosamente en ti,
proclamamos, con los
mejores de la humanidad,
que somos uno en el
amor,
que somo uno en la
vida,
que somos uno contigo,
Dios de Dios, Luz de
Luz,
Tú, Cristo Jesús, el
Resucitado,
el Santo de los
Santos,
la primera y la última
palabra
de lo más auténtico de
la realidad.
Amén.
Aleluya.
Aleluya.
Aleluya.
jueves, 21 de marzo de 2024
51.- CICLO B. DOMINGO DE RAMOS. 24.03.2024
SEÑOR JESÚS, LEO
Y RELEO TU ENTRADA EN JERUSALÉN.
[Me acosan las
preguntas ante este fragmento del tapiz de la condición humana
que es la entrada de
Jesucristo en Jerusalén.]
¿Cuándo y cómo
terminará mi peregrinación?
¿Por qué peregrino?
¿Hacia dónde
peregrino?
¿Con quién peregrino?
¿Peregrino,
peregrinamos, realmente hacia Ti, Señor?
A veces me siento como
un náufrago cuando anochece.
Pero sé que tú, Señor,
nos enseñas a fracasar:
tu fe fundamenta
nuestra fe,
tu fe nos enseña a
peregrinar.
tu fe nos enseña a
caminar casi a ciegas.
¿Cómo sé si he hecho
lo que debía hacer en este mundo?
¿Cómo sé el encargo
que me has hecho, Señor?
¿Junto con quién
colaboro en siembra de tu Reino?
¿Siembro de verdad tu
Reino?
Ni quiero ni puedo
contar mis cotidianas chapuzas, Señor.
Pero sé que amas sin
condiciones,
con esa mirada tuya
que no se ha vuelto a dar
en la historia de la
humanidad:
la mirada del padre
del hijo pródigo,
la mirada a Zaqueo,
la mirada a Lázaro.
¿Tu encargo son mis
sueños, nuestros sueños?
¿Tus sueños son mi
encargo, nuestro encargo?
¿Cómo ser veraz
contigo, Señor?
¿Cómo ser veraz
conmigo, Señor?
Ante Ti, lo mejor
callarme,
como la adúltera del
evangelio.
Sé que me alzas,
misteriosamente,
fraternalmente,
con esa ternura que
salva al mundo,
ahora y por siempre.
¿Cuándo será el
trayecto final de mi vida?
… me da miedo esta
pregunta.
¿Cómo superar el miedo
al final de mi vida,
de mi biografía,
de mi existir…
¿Cómo será mi
cesación?
¿Sufriré?
¿…cuánta soledad
tendré?
Temor.
Temblor.
Íntima congoja en las
entrañas de mis entrañas.
¿Acaso me/nos espera
una aciaga niebla helada?
¡Auméntame la
confianza, Señor!
¡Auméntame la
aceptación, Señor!
¡Auméntame la fe,
Señor!
¿Estoy camino del
Reino de la Vida?
¿Realmente no sé si
cuido la vida cotidiana
entre tanto y tanto
desquiciamiento
en el que vivo, en el
que vivimos?
Ando como un animal
herido,
clamando…
Sé que tú sanas,
das consistencia,
generas esa confianza
maternal,
inagotable
santa.
¿Qué reino estoy
ayudando a construir, Señor?
¿Llegaré a ser
realmente yo mismo
muriendo a lo que he
sido en la vida?
¿Cómo morir a mí
mismo, Señor?
¿Qué quedará de mí
contigo, Señor?
Me siento como un
collage amorfo,
desvertebrado,
casi sin identidad
propia.
Sé que tu eres el
fundamento
de lo que me ha
pasado,
de lo que me pasa,
de lo que me pase.
… Por ti, sé que,
siempre,
lo mejor está por
venir,
amor sobre todo amor.
¿Moriré y alcanzaré mi
verdadera verdad?
¿Qué vitalidad tendrá
esa verdad contigo, Señor?
¿Cómo ampliar la
mirada a mi vida…
para que de verdad sea
una mirada fe?
¿Cómo ensanchar mi
horizonte…
para que de verdad
viva en la esperanza que consuela
y fundamenta la
alegría de vivir?
A veces me siento
cercano a un insecto.
Pero tú ofreces vida
en abundancia,
fascinante y
misteriosamente,
en una alfaguara
impensable.
¿Acepto ser
simplemente un humilde servidor
de tus designios de
amor?
¿Realmente mi camino
hacia la muerte
es una fiesta
por Ti,
en Ti,
hacia Ti?
jueves, 14 de marzo de 2024
50.- CICLO B. CUARESMA 5. 17.03.2024
EL QUE QUIERA
SERVIRME, QUE ME SIGA
Señor, quiero
seguirte.
Vivo en un laberinto
de espejos distorsionados.
¡Dame la sabiduría de
tu luz!
Señor, queremos
seguirte.
Rebosamos
contradicciones muy humanas.
¡Danos la lucidez de
tu luz!
Señor, quiero
seguirte.
Vivo desconcertado en
este imperio de la sandez.
¡Dame la ciencia de tu
luz!
Señor, queremos
seguirte.
Estamos cansados.
Estamos hartos.
Estamos indignados.
¡Danos la fortaleza de
tu luz!
Señor, quiero
seguirte.
Mis heridas y las
heridas del mundo
parece que se amplían.
¡Dame la salud de tu
luz!
Señor, queremos
seguirte.
Coloca nuestra
inteligencia de la realidad
en su verdadero sitio:
la contemplación de la
presencia de la santidad.
¡Danos la valentía de
tu luz!
Señor Jesús, quiero
seguirte.
Coloca mi corazón en
su verdadero sitio:
el emisor y el
receptor de lo que de verdad importa
en la vida:
la comunión,
la santidad,
la paz.
Señor Jesús, queremos
seguirte.
Colócanos en la
perspectiva adecuada:
vivir tu presencia.
vivir en tu presencia,
vivir contigo en tu
presencia
la comunión de toda
comunión,
la paz de toda paz,
la salvación de toda
salvación.
Señor Jesús, queremos
seguirte.
Sólo tú tienes
palabras de visa eterna.
Por ti sabemos que la
expresión más bella de lo humano
es la entrega de sí.
Tocan tiempos de
soltar con audacia.
Tocan tiempos de
confiar con fe de alta calidad.
Tocan tiempos de
entrega para aportar lo que falta.
Tocan tiempos de optar
a fondo perdido
Tocan tiempos de
arriesgar según la ciencia de la cruz.
Tocan tiempos de
acrisolar nuestra fe,
nuestra esperanza,
nuestra caridad.
Señor Jesús.
Que tu cruz
sea nuestra luz.
miércoles, 6 de marzo de 2024
49.- CICLO B. CUARESMA 4. 10.03.2024
EL QUE OBRA LA
VERDAD SE ACERCA A LA LUZ.
Cristo Jesús,
vivo en ciudades
extrañas,
ruidosas
obsesionadas,
como si huyeran
disfrazándose
entre alcohol y coches
de alta gama.
Cristo Jesús,
vivo en tiempos extraños,
entre gentes
con desolados paisajes
interiores:
sus rostros son
rostros disecados,
sus manos son salas de
espera sin esperanza,
sus miradas arrugadas
rezuman desolación.
Vivo tiempos de éticas
para náufragos.
Vivo tiempos de sequía
ruidosa.
Vivo tiempos de
desiertos llenos de lagartos enfermos.
Vivo tiempos como si
viajara
a bordo de un barco
enloquecido.
¿Quién va orientado?
¿Quién sabe bien lo
que hace?
¿Quién va sobrio
y no se miente a sí
mismo?
Me cansa tanto y tanto
slogan vacío.
Me cansa tanta
epidemia de soledad.
Me cansa tantos y
tantos arañazos en el corazón.
Cristo Jesús,
¿Dónde las soluciones?
¿Dónde los profetas?
¿Dónde los caminos
con caminantes
fraternales?
Cristo Jesús,
¿Acaso una obra de la
luz
sea dejar atrás los
escombros
y construir,
con algunos restos
y mucha confianza
nuevos navíos,
nuevas relaciones,
nuevas esperanzas?
Cristo Jesús,
¿Dónde los que se
acercan a la luz?
Todo el amor humano,
todo el amor divino
me tiembla en el
costado.