domingo, 8 de diciembre de 2024
88.- 08.12.2024. DOMINGO 2. INMACULADA. CICLO C
88.- 08.12.2024. DOMINGO 2. ADVIENTO. CICLO C
domingo, 1 de diciembre de 2024
87.- 01.12.2024. DOMINGO 1. ADVIENTO. CICLO C
Ante Ti, Señor,
mantenerme despierto.
Ante los demás,
mantenerme despierto.
Despierto, ante ti, Señor…
porque nos rodean nieblas, ruinas, miedos…
como arañas negras en medio de una pesadilla.
Despierto, ante ti, Señor…
porque hay captar muchos destellos de verdad, de bien, de belleza…
como la brisa fresca del amanecer.
Despierto, ante ti, Señor…
porque nos acucian las mentiras, las soledades, los límites muy humanos de lo humano…
como una granizada de piedras hirvientes.
Despierto, ante ti, Señor…
porque toca cultivar lo mejor de uno en estos tiempos de síntesis, de valentía, de profecía…
como el aire sano de la fuerza del Espíritu.
Despierto, ante ti, Señor…
porque nos agotan los tramposos, los soberbios, los cegados por las poses
de maniquíes falsos con ropajes falsos.
Despierto, ante ti, Señor…
porque se intuyen muchos síntomas de esperanza, de misericordia, de cuidado…
indicios como el viento santo cargado de futuro insondable.
Despierto, Señor,
junto a mis estupideces,
junto a mis sombras,
junto a mis límites…
que tan bien conoces.
Despierto, Señor,
ante ti,
tembloroso,
minusválido,
dolorido.
Pero cimentado en ti, alimentado de ti, habitado por ti.
Despierto ante Ti, Señor.
Resistente.
Esperanzado.
En camino con tantos y tantos.
Despierto ante Ti, Señor.
Porque creo saber
en lo más hondo de mi corazón
que realmente eres
lo que más merece la pena
de todo lo que pudiera merecer la pena.
Despierto, ante ti, Señor,
intentando crear
momentos, situaciones y espacios
de santidad,
de nueva cultura,
de bienaventuranza
junto a todos los que te buscan
sea cual sea
su lengua,
su cultura,
su situación
su camino espiritual.
Despierto, Señor.
sábado, 23 de noviembre de 2024
86.- CICLO B. CRISTO REY. 24.11.2024
EN LA FE. POR LA FE. PARA LA FE.
Señor Jesús, el compasivo frente a tanta y tantas tonterías en que nos enredamos los creyentes.
Señor Jesús, el que mira hacia el futuro superando los miedos y las prevenciones de nuestros autoengaños.
Señor Jesús, el que inspira la creatividad permanente de los hombres y mujeres de Dios.
Señor Jesús, el que libera de los círculos viciosos en los que nos enredamos con nuestras estupideces.
Señor Jesús, el que nos infunde esperanza a pesar de nuestras caídas en pecado.
Señor Jesús, el que fundamenta la fraternidad al hablarnos de Dios Padre de todos.
Señor Jesús, el que impulsa el compromiso para que todos tengamos vida y la pongamos al servicio de la
vida.
Señor Jesús, el manso lleno de la energía de la no violencia en este mundo de resentidos.
Señor Jesús, el que consuela definitivamente en los momentos de la muerte de seres queridos.
Señor Jesús, el que sacia de justicia los corazones cansados de tanta y tanta inhumanidad.
Señor Jesús, el que nos enseña la limpieza de corazón ante tanto y tanto interés mezquino.
Señor Jesús, el que mira como sólo lo puede hacer Dios.
Señor Jesús, el que nos hace capaces de creer en Dios de la Vida.
Señor Jesús, el que inspira confianza a pesar de nuestros pesares.
Señor Jesús, el que atraviesa las sombras.
Misteriosamente.
Santamente.
Por la fe.
Para la fe.
sábado, 16 de noviembre de 2024
85.- CICLO B. DOMINGO 33 DEL TIEMPO ORDINARIO. 17.11.2024
SEÑOR JESÚS, TUS PALABRAS NO PASARÁN.
Tus palabras, presentes en mis silencios de cansancio.
Tus palabras, presentes en mis tristezas.
Tus palabras, presentes cuando parece que se apaga mi esperanza.
Tus palabras, presentes cuando miro la vida con ojos
escépticos.
Tus palabras, presentes cuando no me siento ubicado en lo
que me rodea.
Tus palabras, presentes en la entraña de mis aislamientos.
Tus palabras, presentes cuando me olvido de que el silencio
es revelación.
Tus palabras, presentes en el corazón de mis sueños muertos.
Tus palabras, presentes en el miedo ansioso hacia el futuro.
Tus palabras, presentes en lo más recóndito de mi soledad.
Tus palabras, presentes cuando creo que camino por una
tierra baldía.
Tus palabras, presentes en los absurdos cotidianos.
Tus palabras, presentes en el hastío de tanta y tanta
estupidez.
Tus palabras, presentes en los ruidos de mi mente en el
silencio de la oración.
Tus palabras, presentes en mis huidas que galopan en el
activismo.
Tus palabras, presentes en los océanos de la disolución de
la autenticidad.
Tus palabras, presentes en las pesadillas diarias de la gran
ciudad.
Tus palabras, presentes en el paso de los años como si fuera
un mercancías.
Tus palabras, presentes a pesar de tanta y tanta pomposidad
ritual.
Tus palabras, presentes cuando las doctrinas ya no valen
para asirse al sentido real de la vida.
Tus palabras, presentes en tantas lágrimas inocentes fruto
de la maldad humana.
Tus palabras, presentes en las entrañas conmovidas de los
tirados en los márgenes de la historia.
Tus palabras, presentes en las manos de los que cargan
compasivamente con la realidad que vivimos.
Tus palabras, presentes en los pacíficos, en los mansos, en
los de corazón puro.
Tus palabras, presentes todo los santos de todas las épocas,
de todas las culturas,
de todas las espiritualidades,
de todas las religiones.
Señor Jesús, Tus palabras no pasarán.
¿Cómo agradecerte intentar ser discípulo tuyo?
jueves, 7 de noviembre de 2024
84.- CICLO B. DOMINGO 32 DEL TIEMPO ORDINARIO. 10.11.2024
jueves, 31 de octubre de 2024
83.- CICLO B. DOMINGO 31 DEL TIEMPO ORDINARIO. 03.11.2024
Quisiera estar cerca del Reino
respirar lentamente
cuando nos abruman
los escombros de la negatividad.
¡Danos tu paz, Señor!
de nuestro corazón:
la valentía, la fraternidad, la misericordia.
¡Danos tu reino, Señor!
mirar los destellos
de verdad, de bien, de belleza
que resisten entre las ruinas grises.
¡Danos tu mirada, Señor!
a pesar de tanta paparrucha,
a pesar de tanta mentira,
silenciarse humildemente
ante la intensidad del misterio
del corazón humano.
¡Danos tu corazón, Señor!
sentir lo hondo de tu presencia
en los momentos de santidad,
en los momentos de justicia,
en los momentos de fraternidad.
¡Ábrenos a tu presencia, Señor!
no cejar en abrir los ojos
ante la realidad
porque siempre,
siempre,
siempre
lo mejor está por venir.
¡Danos tu espíritu, Señor!
serenar todo lo posible las palabras,
serenar todo lo posible los gestos,
serenar todo lo posible las miradas.
¡Danos tu fuerza interior , Señor!
cuidar los detalles de humanidad,
cuidar los detalles de empatía,
cuidar los detalles de comunión.
¡Danos tu comunión, Señor!
alimentar la fraternidad,
alimentar la justicia social,
alimentar el respeto a los derechos humanos.
¡Danos tu valentía, Señor!
cuidar la vida,
cuidar toda vida,
cuidar toda vida en todo momento.
¡Danos tu amor a la vida, Señor!
optar por la sobriedad diaria,
optar por el compartir,
optar por la sencillez y la humildad.
¡Danos tu mansedumbre, Señor!
cuidar el bien común,
cuidar toda clase de colaboraciones para el bien,
cuidar la cercanía sincera con los que nos rodean.
¡Danos tu comunión, Señor!
optar por la sobriedad,
optar por la moderación,
optar por la autenticidad.
¡Danos tu pobreza, Señor!
buscar la lucidez de tu palabra,
buscar las certezas de los impulsos del espíritu,
buscar las verdades más humanas
siendo para los demás,
cuidando a los demás,
amando a los demás.
¡Danos tu reino, Señor!
Amorízanos día a día.
Amorízanos respiración a respiración.
Amorízanos como sólo tú sabes hacerlo.
miércoles, 23 de octubre de 2024
82.- CICLO B. DOMINGO 30 DEL TIEMPO ORDINARIO. 27.10.2024
¿QUÉ QUIERES QUE HAGA POR TI?
acerca del dinero,
acerca de mi carrera profesional,
acerca de la seguridad…
Sé que todo lo que me pase será
para acercarme más a la plenitud que nos regalas
momento a momento,
respiración a respiración,
latido a latido.
de todos mis resentimientos,
de todos mis malos deseos de mal a los demás…
Líbrame de esas malditas pulsiones que me impiden irradiar paz,
pulsiones que me alejan de vivir en armonía,
pulsiones que me mutilan y deforman
de tal modo que no siembro ni la vida y ni la alegría que nos regalas.
Sé que todas mis energías, mis dones, mi vitalidad
están al servicio de toda la vida,
están para cuidar el misterio fascinante de la vida,
están para facilitar que la vida siga su curso
hacia la definitiva consagración en tu comunión.
Que mi corazón esté abierto
y sea cauce de tu amor…
… que lo mejor de mí sea un cauce
del amor que fluye y fecunda toda la realidad.
Que mis palabras aumenten la belleza del mundo.
Que mis sentimientos aumenten la paz del mundo.
Que mis acciones aumenten la armonía del mundo.
Paz, belleza, armonía que son tu reino, Señor.
al mirar al pasado, al presente o al futuro.
Líbrame de distorsionar la verdad amorosa
que atraviesa toda la historia y toda biografía.
La verdad de tu presencia amorosa y cuidadosa.
que me impiden recibir tu sabiduría,
que me impiden crecer en santidad y humanidad,
que me hunden en mi triste pobreza y en mis malignos agujeros vitales.
Amén. Aleluya.
81.- CICLO B. DOMINGO 29 DEL TIEMPO ORDINARIO. 20.10.2024
Señor Jesús: seguirte.
Seguirte.
Porque eres el centro de nuestra vida.
Seguirte.
Porque llenas nuestros corazones.
Seguirte.
Porque tienes palabras de vida eterna.
Señor, a esto nos llamas:
a salir de la propia comodidad.
Señor, ser discípulos misioneros
del servicio,
de la misericordia,
de la fraternidad.
Señor, a esto nos llamas:
a compartir una misericordia profunda con los demás.
Señor, ser discípulos misioneros
de la ternura,
de la cercanía,
de la compasión.
Señor, a esto nos llamas:
a irradiar la alegría profunda que nace del evangelio.
Señor, ser discípulos misioneros
de la esperanza,
de la fraternidad,
de la vida cuidada y respetada.
Señor, a esto nos llamas:
a ser personas cercanas y conectadas
con las personas más pobres.
Señor, ser discípulos misioneros
entre los caídos en las cunetas,
entre los que andan muy perdidos en las ciudades,
entre los que ven vulnerados sus derechos humanos.
Señor, a esto nos llamas:
a la humildad y a la sencillez.
Señor, ser discípulos misioneros
humildes en lo más auténtico de nuestras vidas,
en lo cotidiano de nuestras palabras y acciones,
en lo que de verdad nos importa en la vida:
la santidad y la justicia del reino.
Señor, esto nos llamas:
a ser personas que saben escuchar.
Señor, ser discípulos misioneros
que ponen su atención en las personas,
que se centran en las necesidades del prójimo,
que saben tener paciencia y respeto ante la vida del prójimo.
Señor, a esto nos llamas:
a la conversión permanente.
Señor, ser discípulos misioneros
que crecen día a día en sobriedad,
en desprendimiento,
en ligereza de equipaje.
Señor, a esto nos llamas:
al cuidado de la casa común.
Señor, ser discípulos misioneros
custodios de la creación,
cuidadores de la vida,
sembradores de sensibilidad
ante el valor de la vida,
de toda vida.
Señor, a esto nos llamas:
a ser orantes constantemente.
Señor, ser discípulos misioneros
de oración sencilla,
confiada,
perseverante,
contemplativa.
Señor, a esto nos llamas:
a ser agentes de perdón y de reconciliación.
Señor, ser discípulos misioneros
que sirven con corazón generoso y desinteresado
en este extraño mundo
que nos toca vivir
marcado por rupturas,
conflictos
y muros
en las mentes
y en los corazones.
Señor, a esto nos llamas:
a tener una vida de servicio,
una vida de misericordia,
a tener una vida de humildad,
a tener una vida alegre,
a tener una vida comprometida
ligeros de equipaje,
ligeros de deseos de tener,
ligeros de deseos de mandar,
ligeros de deseos de aparentar.
Amén. Aleluya.
Amén. Aleluya.
jueves, 10 de octubre de 2024
80.- CICLO B. DOMINGO 28 DEL TIEMPO ORDINARIO. 13.10.2024
Señor Jesús: seguirte.
Seguirte.
Porque eres el centro de nuestra vida.
Seguirte.
Porque llenas nuestros corazones.
Seguirte.
Porque tienes palabras de vida eterna.
Señor, a esto nos llamas:
a salir de la propia comodidad.
Señor, ser discípulos misioneros
del servicio,
de la misericordia,
de la fraternidad.
Señor, a esto nos llamas:
a compartir una misericordia profunda con los demás.
Señor, ser discípulos misioneros
de la ternura,
de la cercanía,
de la compasión.
Señor, a esto nos llamas:
a irradiar la alegría profunda que nace del evangelio.
Señor, ser discípulos misioneros
de la esperanza,
de la fraternidad,
de la vida cuidada y respetada.
Señor, a esto nos llamas:
a ser personas cercanas y conectadas
con las personas más pobres.
Señor, ser discípulos misioneros
entre los caídos en las cunetas,
entre los que andan muy perdidos en las ciudades,
entre los que ven vulnerados sus derechos humanos.
Señor, a esto nos llamas:
a la humildad y a la sencillez.
Señor, ser discípulos misioneros
humildes en lo más auténtico de nuestras vidas,
en lo cotidiano de nuestras palabras y acciones,
en lo que de verdad nos importa en la vida:
la santidad y la justicia del reino.
Señor, esto nos llamas:
a ser personas que saben escuchar.
Señor, ser discípulos misioneros
que ponen su atención en las personas,
que se centran en las necesidades del prójimo,
que saben tener paciencia y respeto ante la vida del
prójimo.
Señor, a esto nos llamas:
a la conversión permanente.
Señor, ser discípulos misioneros
que crecen día a día en sobriedad,
en desprendimiento,
en ligereza de equipaje.
Señor, a esto nos llamas:
al cuidado de la casa común.
Señor, ser discípulos misioneros
custodios de la creación,
cuidadores de la vida,
sembradores de sensibilidad
ante el valor de la vida,
de toda vida.
Señor, a esto nos llamas:
a ser orantes constantemente.
Señor, ser discípulos misioneros
de oración sencilla,
confiada,
perseverante,
contemplativa.
Señor, a esto nos llamas:
a ser agentes de perdón y de reconciliación.
Señor, ser discípulos misioneros
que sirven con corazón generoso y desinteresado
en este extraño mundo
que nos toca vivir
marcado por rupturas,
conflictos
y muros
en las mentes
y en los corazones.
Señor, a esto nos llamas:
a tener una vida de servicio,
una vida de misericordia,
a tener una vida de humildad,
a tener una vida alegre,
a tener una vida comprometida
ligeros de equipaje,
ligeros de deseos de tener,
ligeros de deseos de mandar,
ligeros de deseos de aparentar.
Amén. Aleluya.
jueves, 3 de octubre de 2024
79.- CICLO B. DOMINGO 27 DEL TIEMPO ORDINARIO. 06.10.2024
Haznos como niños, Señor
Haznos sinceros,
que este mundo lleno de artificios
mundo necesita autenticidad.
Haznos vivir sin dobleces,
sin engaños,
sin mentiras intencionadas
por ser más que los demás.
Haznos como niños, Señor.
Haznos orientados hacia el bien,
que este mundo lleno de trampas
mundo necesita bondad.
Haznos vivir sin mundanidades,
sin vanaglorias
sin fabulaciones egocentradas.
Haznos como niños, Señor.
Haznos más libres,
más alegres,
más capaces de disfrutar de la vida con poco.
Haznos más sencillos,
que este mundo lleno de brutales mentiras
necesita transparencia
en las relaciones,
en las presencias,
en las intenciones.
Haznos como niños, Señor.
Haznos confiados en ti,
confiados en tu amor,
confiados en tu poder,
confiados en tu vida.
Auméntanos la fe,
que el mundo necesita
más confianza en la realidad,
en la bondad de la realidad,
en la bondad de que lo mejor
siempre está por llegar.
Haznos limpios de corazón, Señor.
Haznos capaces de vivir tu presencia fascinante y amorosa.
Haznos mejores seres humanos,
más íntegros,
más unificados,
más obedientes
a tu bondadosa voluntad.
Haznos puros de intención,
Haznos generosos y desprendidos.
Haznos humildes y transparentes.
Haznos vivir en la inocencia,
en esa nueva inocencia
de los que caminan en santidad y justicia.
a las necesidades reales
de los hombres y mujeres que nos rodean.
Haznos sencillos de corazón
para ser testigos de la alegría de tu presencia,
testigos de la posibilidad real de crecimiento interior,
testigos de que es posible vivir
como hijos e hijas de Dios
y humildes hermanos de todos los seres humanos.
Amén. Aleluya.
miércoles, 25 de septiembre de 2024
78.- CICLO B. DOMINGO 26 DEL TIEMPO ORDINARIO. 29.09.2024
Señor, tu reino es un reino de vida,
un reino de vida en abundancia.
Hoy te pedimos por todos los que cuidan la vida,
por todos los seres humanos de buena voluntad,
por todos aquellos que son un reflejo de lo mejor de la humanidad,
humanidad que tú, Señor,
alientas,
impulsas
y esperas al final de los tiempos.
Te pedimos por todos los que hacen milagros cotidianos
en el cuidado de la vida…
en las entrañas de estas ciudades extrañas que padecemos,
en el corazón de las relaciones humanas que, tantas veces, nos cansan,
en las redes de relaciones donde transcurren nuestras vidas humanas.
Señor, hoy te pedimos que cuides a los que cuidan la vida.
Señor, te pedimos por todos aquellos
que son muy conscientes de su responsabilidad ética,
muy conscientes de las repercusiones de sus acciones en la vida de los que les rodean,
muy conscientes del valor de la vida en todas sus variadas manifestaciones.
Señor, hoy te pedimos por los que se asocian para hacer el bien en su vivir cotidiano.
Señor, te pedimos por todas las personas que viven una empatía profunda con los que les rodean,
por los que viven sembrando paz y concordia en su día a día,
por los que son muy conscientes de que la calidad humana
empieza por el respeto de las personas que tenemos cerca.
Señor, hoy te pedimos por los que crean redes de confianza y de paz en su diario proceder.
Señor, te pedimos por todos los que están comprometidos
con la justicia,
con la igualdad,
con la equidad.
Te pedimos por los que forman parte
de toda clase de asociaciones
que se implican en la construcción
de mejores barrios,
de mejores ciudades,
de mejores centros de trabajo,
de mejores hábitats.
Te pedimos por los militantes
que se entregan a las causas justas
a favor de los más necesitados de la sociedad,
a favor de los marginados,
a favor de los que no cuentan…
Señor, hoy te pedimos por los que se comprometen día a día en la construcción de un mundo más justo.
Señor, te pedimos por las personas
que se reconocen humildes ante el misterio de la vida.
Te pedimos por los que se saben dentro
de los dinamismos de la vida,
de la comunión,
de la belleza.
Te pedimos por los sencillos de corazón,
por los bondadosos por naturaleza,
por los mansos en medio de las complicaciones
de la extrañas ciudades donde nos toca vivir.
Te pedimos, Señor, por todos aquellos seres humanos que tienen entrañas de misericordia
para todos los seres humanos que se cruzan en sus vidas.
Te pedimos, Señor, por todas las personas serviciales,
por todas las personas generosas,
por todos aquellos que apoyan cuando realmente se necesita.
Te pedimos por los que cuidan el bien común,
por los que favorecen la seguridad física y emocional de las personas,
por los que se preocupan de que las cosas cotidianas funcionen, mejoren, faciliten la vida.
Te pedimos, Señor, por tantos y tantos anónimos,
que hacen de este mundo un lugar mejor,
presencia a presencia,
palabra a palabra,
gesto a gesto.
Te pedimos, Señor, por los que practican la gratitud ante los demás,
la gratitud ante el misterio de la vida,
ante el fascinante poder de lo real
que nos impulsa a vivir lo mejor de nuestra humanidad.
Te pedimos, Señor, por esos seres que saben vivir
el misterio reverente de la profundidad de la realidad,
que saben captar las dimensiones más bellas de lo que existe,
que saben disfrutar intensamente de los mejor de la intensidad de la vida.
Te pedimos, Señor, por todas las personas íntegras,
por todos los que viven conscientemente los grandes valores universales,
por todos los que nos dan sencilla y humildemente
razones para vivir,
razones para amar,
razones para confiar en el ser humano,
a pesar de los pesares…
a pesar de lo demasiado humano de algunos humanos.
Amen. Aleluya.
sábado, 21 de septiembre de 2024
77.- CICLO B. DOMINGO 25 DEL TIEMPO ORDINARIO. 22.09.2024
Servidores de la humanidad
Señor, renuévanos en lo más interior de cada uno:
queremos ser tus testigos,
queremos ser tu transparencia,
queremos ser tu presencia amable y real
con nuestra sencillez cotidiana
con nuestro compromiso con el bien común,
con nuestra alegría de vivir conscientemente como familias
de hijos de Dios.
Señor, transfórmanos en servidores de la fraternidad de tu
reino
en medio de la vida cotidiana que vivimos…
en medio de las ciudades donde convivimos,
en medio de nuestras trabajos,
en medio de nuestras familias,
en medio de nuestras parroquias.
Señor, que seamos aún más
servidores de la fraternidad de los hijos de Dios.
Señor, renuévanos en nuestro cuidado de los demás.
Que se note en los detalles
de escucha afable,
de cercanía simpática,
de paciencia generosa,
de acogida auténtica.
Señor, que tengamos
tiempo, manos y corazón de misericordia
en la vida diaria que vivimos
en estos tiempos
extraños,
tensos,
desquiciados
que nos tocan vivir.
Señor, que seamos aún más
servidores de la paz que habita en tu corazón.
Señor, ilumínanos con tu energía
para que tengamos entrañas de misericordia
ante toda miseria humana,
demasiado humana.
Inspíranos con inteligencia y valentía
el gesto y la palabra oportuna
frente al hermano solo y desamparado
frente al poco cuidado de la vida,
frente a la exclusión y al menosprecio.
Ayúdanos a mostrarnos disponibles
ante quien se siente explotado y deprimido
para que encuentre
estímulos,
presencia
y compañía
para seguir caminando por la vida.
Señor, que nuestros grupos
nuestras parroquias,
nuestras asociaciones
sean ambientes de verdad y de amor,
signos de los tiempos donde
se cuida
se irradia
se está al servicio
de lo mejor de la vida humana,
lo mejor de la libertad,
lo mejor de la justicia
lo mejor de la paz.
Señor, que quien nos vea
encuentre evidencias,
posibilidades
y compañía
para una esperanza realista y alegre.
Amén. Aleluya.
sábado, 14 de septiembre de 2024
76.- CICLO B. DOMINGO 24 DEL TIEMPO ORDINARIO. 15.09.2024
EL NOMBRE SOBRE TODO NOMBRE
El amado por Dios
El amado por los hombres
El arraigado que nos arraiga
El buen pastor sean como sean las ovejas
El cordero de Dios que grita, suda, llora antes de su final
El de cimiento firme
El de la familia de Dios
El enérgico con ternura
El maestro lleno de sabiduría
El manso y humilde de corazón
El que abaja para que los hombres nos alcemos hacia Dios
El que se alegra de que seamos humanos que buscan a Dios
El que asume lo que es humano, demasiado humano
El que destapa nuestra contradicción por nuestros egoísmos
El que es camino de sanación para todos
El que es la persona cabal y nos invita a la mejor autenticidad humana
El que es la vida más allá de cualquier esperanza meramente humana
El que es nuestro yo más profundo, más real, más vital
El que es signo de contradicción frente a toda clase de egoísmos, narcisismos, maldades.
El que no se calla ante la deshumanización de los más débiles
El que nos invita al camino de la vida día a día, palabra a palabra, obra a obra
El que nos saca de nuestras casillas para que crezcamos en fe, esperanza y caridad.
El que pone compañía donde hay desolación
El que pone esperanza más allá de cualquier desolación
El que pone fe, siempre, siempre, siempre
El que pone luz en nuestras cegueras, en nuestras sombras, en nuestras miserias
El que redime al mundo con una misericordia misteriosa e infinita
El que sana lo que hay de oscuro en el alma de cualquier ser humano
El que nos reta para salir de nuestra tendencia a la autocomplacencia
El que se conmueve ante la humanidad doliente
El que se hizo metáfora fascinante y seductora
El que se hizo poesía que toca los corazones de los hombres sensibles a la santidad
El que se hizo puente entre la santidad de las santidades y la humana humanidad
El que siembra paz constantemente
El sufre constantemente el riesgo de la deformación por los idólatras
El valiente que nos llama a la audacia
El nombre sobre todo nombre.
Amen. Aleluya.
miércoles, 4 de septiembre de 2024
75.- CICLO B. DOMINGO 23 DEL TIEMPO ORDINARIO. 08.09.2024
ÁBRENOS
Ábrenos,
Señor al crecimiento personal y espiritual:
que no
tengamos miedo a los desafíos
que el
cuidado de la vida nos pone delante
en
estos extraños tiempos que nos tocan vivir.
Ábrenos
la mente y el corazón
Ábrenos
los horizontes y nuestra capacidad de empatía.
Ábrenos…
porque estamos enraizados en ti.
Ábrenos,
Señor, al camino del Reino y a la mejora constante:
que
descubramos día a día,
momento
a momento,
lo que
de verdad nos importa:
tu
presencia, tu compañía, tu salvación…
Tu
vida. Tu reino de vida.
Ábrenos
el entendimiento y la sensibilidad.
Ábrenos
a la novedad y a la compasión con las personas que nos encontramos en la vida.
Ábrenos…
porque estamos implantados en ti.
Ábrenos,
Señor, a la novedad constante
que tu
espíritu infunde
en las
entrañas de los mejores seres humanos
de la
humanidad con la que compartimos historia, dolores y alegría.
Ábrenos
constantemente a la voluntad de verdad y al cultivo del bien.
Ábrenos
a la receptividad y al deseo sincero de comunión.
Ábrenos…
porque estamos enraizados en ti.
Ábrenos,
Señor, a la exploración y al cultivo
de los
nuevos caminos y métodos
que
los mejores de la humanidad desarrollan
en su peregrinar
como humanos
buscando
desplegar los mejores dones que tienen.
Ábrenos
a las nuevas navegaciones
que
intuimos ya presentes
en
tantos y tantos seres humanos
que
caminan a nuestro lado.
Ábrenos
a la confianza en las energías
de los
dinamismos de la humanidad
que
cuidan, que construyen, que crean belleza.
Ábrenos…
porque estamos implantados en ti.
Ábrenos,
Señor, a la diversidad, a la inclusión, a la acogida.
Ábrenos
a la diversidad que nos enriquece.
Ábrenos
a la inclusión que nos hace crecer.
Ábrenos
a la acogida en la mesa del Reino.
Ábrenos,
Señor a tu santidad.
Ábrenos,
Señor a tu justicia.
Ábrenos,
Señor: que seamos aprendices constantes de tu Reino.
Ábrenos,
Señor, que seamos audaces sembradores de semillas de tu reino.
¡Que
se cumpla en nosotros tu voluntad!
Amén.
Aleluya.
miércoles, 28 de agosto de 2024
74.- CICLO B. DOMINGO 22 DEL TIEMPO ORDINARIO. 01.09.2024
Líbranos, Señor, de la avidez constante que nos impide vivir centrados en el Reino.
Haznos austeros, ligeros, sobrios…
Haznos testigos de la simplicidad evangélica.
Líbranos, Señor, de nuestras obsesiones, de nuestros prejuicios, de nuestros sesgos.
Haznos puros de corazón, puros de mirada y de intención…
Haznos testigos de la verdad de tu evangelio, de tu verdad.
Líbranos, Señor, de la idolatría de la seguridad.
Haznos personas que se dejan sorprender por la realidad, tan rica, tan fascinante, tan novedosa…
Haznos testigos de los signos de tu Reino que avanza en todos los niveles de la realidad.
Líbranos, Señor, de creer que por opinar llevamos razón.
Haznos abiertos de mente, sabios discretos que saben captar lo mejor de cada persona…
Haznos testigos de la vida nueva que se expande en la historia de la humanidad.
Líbranos, Señor, de querer controlar lo que pasa a nuestro alrededor.
Haznos abiertos a la cooperación, buenos compañero de equipo, servidores de lo que necesiten los demás…
Haznos testigos de la honda vinculación espiritual de todos los seres humanos.
Líbranos, Señor, de creernos mejores que los demás.
Haznos personas que se conocen realmente bien y con honestidad.
Haznos testigos de la fragilidad humana sanada, redimida, reforzada por tu presencia constante en lo más interior de cada ser humano.
Líbranos, Señor, de juzgar lo que vemos a nuestro alrededor.
Haznos empáticos, misericordiosos, compasivos.
Haznos testigos de la gran experiencia de que quien anda en amor ni cansa ni se cansa.
Líbranos, Señor, del ansia de poder.
Haznos humildes de verdad, sembradores de confianza, defensores de la igualdad de todos los seres humanos.
Haznos testigos de la nueva humanidad inaugurada con tu poder santo.
Líbranos, Señor, del perfeccionismo.
Haznos artesanos de la vida y de las relaciones diarias con los demás.
Haznos testigos del poder de santidad de lo sencillo, de lo cotidiano, de lo pequeño.
Líbranos, Señor, de la tendencia a la posesividad de las personas a las que decimos amar.
Haznos amigos, compañeros, hermanos.
Haznos testigos del nuevo amor inteligente y libre que siembra semillas de tu Reino.
Líbranos, Señor, de creernos más listos de lo que de verdad somos.
Haznos personas con mente de principiante, mente de aprendiz constante, mente de explorador en busca nuevas y mejores formas de decir y de vivir la verdad, tu verdad.
Haznos testigos de la gran posibilidad de conversión que todos tenemos al acercarnos a tu amor, a tu amor sobre todo amor.
Líbranos, Señor, de manipular a los demás.
Haznos sencillos, transparentes, bondadosos.
Haznos testigos de que todos somos capaces de pureza de corazón en la vida que vivimos.
Líbranos, Señor, de las críticas demoledoras.
Haznos creativos en el bien, cuidadores del buen ambiente a todos los niveles, creadores de confianza cotidiana.
Haznos testigos de que son posibles nuevas relaciones, nuevas instituciones sociales, nuevas sociedades y culturas donde los seres humamos podamos vivir con seguridad y en paz.
Líbranos, Señor, de los sentimientos de recelo, de resentimiento o de venganza.
Haznos seres humanos que saben perdonar de verdad, que saben dar nuevas oportunidades, que saben que el perdón libera y nos ayuda a crecer como seres humanos.
Haznos testigos del amor de Dios que es más hondo, más fuerte y más intenso que cualquier sombra humana.
Líbranos, Señor, de nuestras manías, de nuestras cegueras, de nuestras distorsiones.
Haznos gentes de limpia mirada, de limpia intención, de limpia presencia.
Haznos testigos de la nueva inocencia que irradia calidad de vida humanizada y humanizante.
Líbranos, Señor, del pesimismo.
Haznos personas de esperanza, de optimismo, de luz a pesar de los pesares.
Haznos testigos del poder de tu presencia que anuncia que lo mejor está por llegar.
Líbranos, Señor, de los miedos irracionales.
Haznos personas sensatas, realistas, seguras de sí mismas como seres de fe, de bondad y de inteligencia.
Haznos testigos de la fascinante y misteriosa verdad que se enraíza en ti de que todo tiene un propósito de amor.
Líbranos, Señor, de nuestros arrebatos de ira.
Haznos mansos, pacíficos, pacientes.
Haznos testigos de que todos y cada uno de los seres humanos podemos superar lo dañino con la elevación hacia el bien.
Líbranos, Señor, de nuestras tristezas sin fundamento.
Haznos seres que se dejan purificar, se dejan mejorar, se dejan cuidar.
Haznos testigos de que nuestra debilidad tu amor y tu presencia nos hacen fuertes.
Líbranos, Señor, de nuestra constante necesidad de aprobación ajena.
Haznos seres muy conscientes que somos capaces de vivir sin que nada ni nadie pueda alterar la paz de corazón.
Líbranos, Señor, de no creer que todo tiene un sentido de amor desde la sensibilidad de tu Reino.
Líbranos, Señor, de creer que el azar juega en nuestra contra.
Líbranos, Señor, de no creer que estamos llamados y capacitados para la comunión.
Líbranos, Señor, de creer que somos seres solitarios y arrojados en la realidad.
Líbranos, Señor, de no creer que la verdad enraizada en ti nos hace libres.
Líbranos, Señor, de creer que somos muy autosuficientes a la hora de vivir.
Líbranos, Señor, de nuestras necedades.
Líbranos, Señor, de nuestras ingratitudes.
Líbranos, Señor, de nuestro egocentrismo.
Haznos, Señor, hombres y mujeres que irradian confianza en la vida.
Haznos, Señor, hombres y mujeres de fe honda, auténtica, humanizante.
Haznos, Señor, hombres y mujeres que irradian esperanza en la vida
Haznos, Señor, hombres y mujeres de alegría vibrante, entusiasmada, serena.
Haznos, Señor, hombres y mujeres que irradian amor a la vida.
Haznos, Señor, Señor, hombres y mujeres que cuidan la vida, toda la vida, en todo lugar.
Haznos Señor, hombres y mujeres de santidad y justicia
al servicio de la humanidad allí donde nos encontremos.