domingo, 28 de diciembre de 2025

144.- 28.12. 2025. SAGRADA FAMILIA. CICLO A

LO MEJOR ESTÁ SIEMPRE POR LLEGAR

Te pido, Señor, por todas aquellas familias donde no hay confianza y encuentro.

Dales paz, perdón, confianza.

Te pido, Señor, por todas aquellas familias donde no hay ternura y amor.

Dales un corazón abierto, generoso, sereno.

Te pido, Señor, por todas aquellas familias donde no hay servicio, entrega y donación.

Dales entrañas de misericordia, de consuelo, de servicio.

Te pido, Señor, por todas aquellas familias donde no hay alegría. 

Dales esperanza, sosiego, fortaleza.

Hazme, Señor, instrumento de tu amor, de tu paz, de tu fraternidad.

Hazme instrumento de tu misericordia entrañable, de tu humildad, de tu dulzura, de tu comprensión.

Hazme Señor, instrumento de tu luz, para que quien me vea

aumente su esperanza

y pueda ver las posibilidades reales 

de un nuevo comienzo, 

de una nueva vida, 

de una nueva manera de habitar más humanamente el mundo. 

Hazme, Señor, testigo de que lo mejor, siempre, está por llegar.

Hazme instrumento de tu presencia santa y justa entre los míos, 

entre los que me rodean, 

entre las personas con las que me encuentro en las cada vez más extrañas calles de mi ciudad, 

entre los cada vez más extraños pasillos y despachos de mi trabajo, 

en los cada vez más solitarios corredores y escaleras del portal de mi casa.


carmeloampelio@gmail.com



sábado, 20 de diciembre de 2025

143.- 21.12. 2025. ADVIENTO 4. CICLO A

 ¡Ven, que se nos seca el corazón!

 

Casi cegados en estos tiempos cínicos de hienas.

¡Ven ya, Señor y ábrenos los ojos para

ver tu poder santificador entre nosotros!

 

Resentidos y hastiados merodeamos ansiosos

por estos tiempos tan inhóspitos, tan ruidosos, tan feos.

¡Ven ya, Señor y oriéntanos hacia tu amor sobre todo amor.

 

Muchas veces solo somos capaces de ver

sombras como si fueran los preludios del fin de los tiempos.

Hay tanta codicia. Hay tanta mentira. Hay tanta herida… impune.

¡Ven ya y restáuranos!

 

Tenemos ese hambre de siglos y siglos de sufrimientos evitables.

Hambre de paz. Hambre de comunión. Hambre de belleza.

Un hambre como solo puede ser el hambre de los seres humanos

que saben que no basta ser solo seres humanos,

que no es posible que solo seamos seres humanos.

¡Ven ya y aliméntanos!

 

¡Ven ya, Señor!

¡Ven ya, Señor!

 

Sé nuestra alegría auténtica.

Sé nuestro consuelo auténtico.

Sé nuestra paz serena.

Sé nuestro alimento.

Sé nuestro abrazo.

Sé nuestro silencio primero y último.

¡Ven ya, Señor!

Colma nuestra hambre de vida, de amor, de autenticidad.

Hambre de ti.

Hambre de santidad y justicia.

Hambre de Dios.

 

Sé que no puede ser de otra manera, que serás el Dios con nosotros ahora y siempre…

Sé que hablaron los profetas.

Sé que los santos lo proclaman con sus vidas.

Sé que los místicos callan, asombrados, ante tu fascinante susurro que hace música de una caña rota.

¡Ven amor sobre todo amor!

¡Ven vida sobre toda vida!

¡Ven comunión sobre toda comunión!

 

¡Ven, que se nos seca el corazón!


carmeloampelio@gmail.com


sábado, 13 de diciembre de 2025

142.- 14.12. 2025. ADVIENTO 3. CICLO A

 Bienaventurado el que no se escandalice de mí

 

Bienaventurado el que abre su corazón al amor sobre todo amor de Cristo.

Bienaventurado el que acepta que Cristo es el camino, la verdad y la vida.

Bienaventurado el que alienta a los demás a reconocer que Cristo es el Salvador.

Bienaventurado el que atestigua con su vida diaria que Cristo es el Señor.

Bienaventurado el que busca mi rostro, dice el Señor a todos los cristianos de todas las culturas.

Bienaventurado el que busca la luz de Cristo cuando las ruinas biográficas se amontonan aviesamente.

Bienaventurado el que comunica con serena confianza la verdad de las verdades de su vida: Cristo.

Bienaventurado el que confía en que Cristo llevará razón al final de los tiempos.

Bienaventurado el que confiesa el nombre sobre todo nombre, Cristo.

Bienaventurado el que cree a fondo perdido en que Cristo es la salvación misericordiosa de Dios.

Bienaventurado el que da razón de su fe con lo mejor de su mente, de sus manos y de su corazón.

Bienaventurado el que declara su fe en Cristo en la vida cotidiana, fácilmente, con alegría.

Bienaventurado el que descansa de la aspereza de vivir en el corazón siempre amable de Cristo.

Bienaventurado el que descubre su corazón alegre al vivir orientado a Cristo.

Bienaventurado el que desvela el misterio de los tiempos que se muestra en Cristo.

Bienaventurado el que evangeliza hablando de su experiencia de Cristo.

Bienaventurado el que espera contra toda esperanza en que Cristo llevará razón al final de los finales.

Bienaventurado el que expresa su enraizamiento en Cristo cuando la vida se pone áspera y dura.

Bienaventurado el que genera ambientes de donde la libertad de Cristo florece.

Bienaventurado el que glorifica a Cristo de pensamiento, palabra y obra.

Bienaventurado el que habla con el corazón del amor de Cristo a la humanidad doliente.

Bienaventurado el que ilumina la dureza del corazón humano con las palabras de Cristo.

Bienaventurado el que invoca el nombre de Cristo en las duras y en las maduras.

Bienaventurado el que irradia el amor de Cristo con su ternura cotidiana.

Bienaventurado el que lleva en su corazón las huellas de Cristo.

Bienaventurado el que manifiesta su profunda fe en Cristo a pesar de lo humano demasiado humano.

Bienaventurado el que musita en su dolor más profundo a Cristo salvador.

Bienaventurado el que nombra a Cristo como Señor de su corazón.

Bienaventurado el que tiene a Cristo como su verdad más verdadera.

Bienaventurado el que profesa su fe en Cristo con la libertad de los hijos de Dios.

Bienaventurado el que recibe a Cristo con los brazos abiertos.

Bienaventurado el que reconforta a los dolientes con la fuerza de Cristo.

Bienaventurado el que respira nombrando a Cristo.


carmeloampelio@gmail.com

sábado, 6 de diciembre de 2025

141.- 7.12. 2025. ADVIENTO 2. CICLO A

 Señor, conviértenos…

 

 

Del deseo de control a dejarse llevar por el amor que da coherencia a todo.

De la inquietud del corazón a la calma acogedora de la cena familiar.

De la soberbia sin fundamento a la humildad de saberse acompañado por Ti.

De la perplejidad a la comprensión de que todo acabará bien.

Del desencuentro a la reconciliación con lo mejor de la humanidad.

Del desasosiego a la paz en tu corazón.

De la desazón a la fe que orienta y salva.

Del deslumbramiento a la serenidad confiada de tu presencia.

Del estupor a la maravilla de tu reino.

De la extrañeza de existir a la nueva inocencia.

Del frío de las ruinas de la cultura en la que vivimos a la ciudad de Dios y de los hombres que nos regalas.

Del miedo a la serenidad confiada de tu presencia.

De la palabrería al silencio santo.

Del pasmo a la sonrisa agradecida ante el regalo de tu misericordia.

Del ruido al silenciamiento que te revela.

Del vértigo a la confianza en tu salvación.

De sentirnos poca cosa a sabernos amados sin medida.

Del desconcierto al camino que nos lleva a ti.

Del aturdimiento a la lucidez de tu gracia.

De la desubicación existencial a enraizarnos en tu santidad poderosa.

De la ceguera a la comprensión de corazón.

De la avidez a la austeridad.

De la complicación a la sencillez.

De las distracciones en paparruchas a centrarnos en lo esencial.

 

Señor, conviértenos en comunión,

conviértenos en paz,

conviértenos en sacramentos de santidad y justicia.

 

Señor, conviértenos a ti,

conviértenos contigo,

conviértenos para ti.


carmeloampelio@gmail.com