Danos paciencia…
Señor, quisiéramos mirar como tú miras.
Señor, quisiéramos tener tu sensibilidad.
Señor, quisiéramos vivir la vida desde tu corazón.
Señor, que evitemos las etiquetas malignas y miremos con
misericordia a los que nos rodean.
La vida da muchas vueltas y sólo tú sabes de verdad qué es
vivir con sabiduría.
Señor, que evitemos las prisas al hablar y dejemos espacio a
que lo que pasa se asiente y sea de verdad evidente.
La vida nunca permanece igual y sólo tu acompañas con amor
los procesos de las personas.
Señor, que evitemos las suspicacias y seamos capaces de
comprender con esperanza a las personas.
La vida siempre es más amplia y honda que nuestros juicios
sobre ella y sólo tú tienes derecho a decir la última palabra.
Señor, que evitemos la desconfianza y seamos capaces de
mirar respetando los procesos y las capacidades de los seres humanos con los
que convivimos.
La vida siempre tiene razón y sólo tú abarcas con tu mirada
lo que realmente está en proceso de llegar ser lo mejor posible.
Señor, que evitemos juicios dañinos y miremos con
benevolencia la realidad en la que vivimos día a día.
La vida siempre es más sorprendente de lo que nos parece y
sólo tú nos abres al misterio de lo que acontece.
Señor que evitemos los recelos y seamos capaces de tener una
sensibilidad inocente hacia las novedades que nos regala la realidad.
La vida es impulsada por energías que desconocemos y sólo tú
diriges hacia el máximo bien lo que a nosotros nos parece incompresible.
Señor, que evitemos ser devorados por la envidia y miremos
con cuidado respetuoso los dones que los demás cultivan con toda su mejor
intención.
La vida es un frondoso valle lleno de diversidad y sólo tú
eres capaz de hacer una armonía gozosa y benigna de la multiplicidad de dones
que vivimos los seres humanos.
Señor, que evitemos creernos mejores de lo que somos y
miremos con justicia a las personas que nos rodean.
La vida es imprevisible y sólo tú conoces el corazón de las
personas y sus luchas.
Amén.
Aleluya,
Aleluya.
Aleluya.