domingo, 25 de enero de 2026

148.- 25.1.2006. TIEMPO ORDINARIO 3. CICLO A

Seguirte.

 Seguirte, respirando el aire del espíritu que sopla y sopla incansablemente.

Seguirte, constatando el barro de la vida.

Seguirte, sin saber bien hacia dónde vamos.

Seguirte, sin ver bien el camino.

Seguirte, durante las buenas épocas y en los días nefastos.

Seguirte, entre los compañeros que nos pones en el camino.

Seguirte, a trompicones, con nuestras rengueras.

Seguirte, humildes y con realismo al sabernos humanos, demasiado humanos.

Seguirte, iluminados constantemente con tu gracia, tu espíritu, tu vida.

Seguirte, a pesar de nuestras sombras y cicatrices de la vida.

Seguirte, desarmados y desarmantes.

Seguirte, descubriendo los dones que habitan en nuestras capacidades más humanas.

Seguirte, validados por el ejemplo de todos los santos que nos han transmito la fe.

Seguirte, entendiendo que es la tarea de nuestra vida.

Seguirte, dentro de estos tiempos tan extraños e intimidantes.

Seguirte, asombrados ante la belleza de la libertad de los hijos de Dios.

Seguirte, en primera línea, aunque no sepamos luchar.

Seguirte, por tu llamada, tu seducción, tu confianza.

Seguirte, fundados en lo mejor de ti, tu santidad.

Seguirte, aceptando que los dones se convierten en tareas del cuidado de la vida, de toda vida.

Seguirte, testimoniando las maravillas de la creación y de la redención.

Seguirte, hacia lo mejor, que siempre está por venir.

Seguirte, para conocernos mejor.

Seguirte, aunque tenemos muy claro que no hay marcha atrás.

Seguirte, sabiendo que no nos enfrentamos solos a los peligros.

Seguirte, comprendiendo que nos jugamos la vida.

Seguirte, intuyendo que nos enriqueces sin nosotros saberlo.

Seguirte, junto a nuestros miedos.

Seguirte, reconociendo que nunca estamos solos: tenemos tu presencia y hermanos de camino.

Seguirte, con nuestras palabras tartamudas.

Seguirte, como el perrillo a su amo.

Seguirte, con nuestros pies cansados.

Seguirte, advertidos de que nos espera la cruz.

Seguirte, convertidos en sal humilde de la tierra.

Seguirte, superando las sombras de la muerte.

Seguirte, bajo la sospecha de sentirnos poca cosa.

Seguirte, acreditados por tu poder y tu justicia.

Seguirte, enraizados en tu misericordia.

Seguirte, respaldados por tus promesas de salvación para todos los seres humanos.

Seguirte, atravesando nieblas y amaneceres.

Seguirte, en silencio y a voces desde los tejados.

Seguirte, entre temores y temblores.

Seguirte, aunque divaguemos. 

Seguirte, para enseñar la fe con la compasión que nutre y esponja las almas.


carmeloampelio@gmail.com



viernes, 16 de enero de 2026

147.- 18.1.2006. TIEMPO ORDINARIO 2. CICLO A

 Tú eres, Jesús, el Cordero de Dios.


Tú eres, Jesús, el Mesías de la libertad de Dios

Tú eres, Jesús, con quien queremos vivir.

Tú eres, Jesús, el Mesías de la comprensión de Dios.

Tú eres, Jesús, a quien queremos comunicar.

Tú eres, Jesús, el Mesías de la utopía de Dios.

Tú eres, Jesús, con quien queremos habitar.

Tú eres, Jesús, el Mesías de la autenticidad del ser humano.

Tú eres, Jesús, el hermano que nos iguala.

Tú eres, Jesús, el Mesías de confianza a pesar de los pesares.

Tú eres, Jesús, quien nos da la Gracia.

Tú eres, Jesús, el Mesías de la sobreabundancia de la energía que nos impulsa.

Tú eres, Jesús, quien nos da la Paz.

Tú eres, Jesús, el Mesías del Espíritu de la No Violencia.


Tú eres, Jesús, 

el que habita nuestras soledades,

nos demos cuenta o no…

el que ilumina nuestras sombras,

lo sepamos o no…

el que acompaña nuestro peregrinar… 

lo sepamos o no. 


Tú eres, Jesús,

a quien podemos hablar cara a cara.

Tú eres Jesús,

al que podemos rezar cara a cara.

Tú eres Jesús,

en quien podemos confiar cara a cara.


Tú eres, Jesús,

donde arraigamos 

lo mejor de nuestra inteligencia, 

lo mejor de nuestro amor,

lo mejor de nuestra libertad. 


Tú eres, Jesús, el Cordero de Dios.

En ti creemos.

Y nos basta.

domingo, 4 de enero de 2026

146.- 11.1.2006. BAUTISMO DEL SEÑOR. CICLO A

 Oh, Dios, Padre, Hijo y Espíritu.


Oh, Espíritu, 

incansable fuente de energía,

incansable fuente de conciencia,

incansable fuente de comunión.


Oh, Hijo,

incansable fuente de humanidad,

incansable fuente de solidaridad,

incansable fuente de salvación.


Oh Padre,

incansable fuente de verdad

incansable fuente de bien,

incansable fuente de belleza.


Oh, Espíritu, 

incansable fuente de energía en lo más íntimo del ser humano.

incansable fuente de conciencia lo más íntimo de la carne humana,

incansable fuente de comunión en lo más íntimo de la sed humana.


Oh, Hijo,

incansable fuente de humanidad que nos enseña a vivir como Dios manda,

incansable fuente de solidaridad que nos enseña a tratarnos como Dios manda,

incansable fuente de salvación que nos enseña a caminar por la vida como Dios manda.


Oh Padre,

incansable fuente de verdad para los seres humanos sedientos de santidad y justicia,

incansable fuente de bien para los seres humanos sedientos de santidad y justicia,

incansable fuente de belleza para los seres humanos sedientos de santidad y justicia.-


Oh, Espíritu, 

incansable fuente de energía para todas las personas sensibles y santas en la historia de la humanidad,

incansable fuente de conciencia que nos ayuda a comprender la entrega confiada en tus manos. 

incansable fuente de comunión entre todos los buscadores de sentido santo en sus vidas.


Oh, Hijo,

incansable fuente de humanidad para todos los sabios sea cual sea su cultura y su sensibilidad,

incansable fuente de solidaridad para todos aquellos que buscan la paz y la justicia en el género humano.

incansable fuente de salvación para todos los que están tirados en lasa malditas cubetas de la historia.


Oh Padre,

incansable fuente de verdad entre tanta y tanta mentira hipócrita de los ebrios de su propio ego,

incansable fuente de bien entre tanto y tanto daño de los cínicos y los malvados armados hasta los dientes, 

incansable fuente de belleza ante tanta y tanta maldad de los malignos en estos tiempos de hienas.


Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu

haced que emerja lo mejor de cada uno de nosotros,

eso en lo que nos parecemos a ti,

esa comunión,

ese amor, 

esa vida…

ese misterio para el que no tenemos palabras,

ese misterio que nos habita y nos impele,

ese misterio en el que estamos implantados,

ese misterio que nos hace confiar en la realidad,

ese misterio que nos hace confiar en que lo mejor está por llegar,

ese misterio que nos capacita para sembrar el reino,

ese misterio que nos impulsa a la profecía,

ese misterio que nos permite comprender que las salvación ya ha comenzado. 

ese misterio que nos une

en una sola humanidad,

en una sola vida,

en una sola realidad

santa y santificada,

en una sola vida

inmensa y multiforme,

en una sola humanidad

tan necesitada

de paz,

de perdón,

de misericordia. 



145.- 4.1.2006. EPIFANÍA. CICLO A

 LATIDO A LATIDO


Latido a latido, has puesto tu tienda en nuestra historia y te revelas como un Dios débil entre los débiles.

Eres la carne del misterio sobre todo misterio.

Ábrenos el entendimiento y el corazón para seguir confiando en tu presencia sanadora.


Pálpito a pálpito, has entrado en lo más íntimo de nuestra historia por medio de tu Hijo, - la mejor exégesis de Dios -.

Eres la palabra de Dios para todos los seres humanos.

Ábrenos el corazón para arriesgarnos a cuidar de verdad la vida que nos rodea. 


Respiración a respiración, por ti sabemos que toda biografía está atravesada por un hilo de gracia, por una presencia, por un poder silencioso que recrea y enamora.

Ábrenos los ojos para comprender que tanto amor no puede terminar, como si todo diera igual.


Asombrados, descubrimos que podemos tener experiencia de Ti a través de la experiencia de ser hombres, - humanos a veces demasiado humanos -.

Haznos audaces en la fe, la esperanza y en la caridad a pesar de nuestras limitaciones.


Dios de los hombres, haznos capaces de crear la nueva humanidad desde la debilidad y no desde la fuerza, el poder o la riqueza.

Eres la universalización de Dios.

Haznos capaces de predicar a Jesucristo desde nuestra actividad: que lo que hagamos como seres humanos sea un espacio sagrado de ternura, de encuentro, de entrega gratuita.


Fortalécenos ante los retos que estos tiempos extraños y convulsos nos ponen por delante.

Danos paz en las decisiones que tomemos.

Ilumínanos en nuestras maneras de entender el mundo y lo que nos pasa en el mundo.

Santifícanos en nuestros esfuerzos por la construcción de la fraternidad universal en santidad y justicia.

Haznos instrumentos cuidadosos y benéficos en nuestras relaciones personales y sociales.

Haznos constructores de ambientes seguros donde todos podamos vivir en libertad y confianza.

Haznos compañeros de camino de los mejores de la humanidad que buscan paz y justicia.

Que miremos más y mejor la realidad para detectar el poder Tu Espíritu que aventa los corazones de los santos, de los justos, de los benefactores de la humanidad, tengan la confesión que tengan.


Que no deje de dolernos en corazón por todos los humillados y ofendidos en su dignidad humana.

Que no deje de dolernos tanta y tanta barrera física, legal y emocional ante los descartados de la historia.

Que no deje de dolernos tanto sufrimiento evitable de los más vulnerables. 


Oh Dios, 

bendícenos,

impúlsanos,

mejóranos.


Enraízanos aún más en Ti.